Pricey Filipiniana

We complain that Filipinos don’t read. And when they do, they’d rather read foreign authors than their own. But how could they even buy Filipiniana when said books are sold at outrageously high prices?

 

 

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A call for prayers. Un llamado para las oraciones.

My dear readers. Please pray for me. After being released from a long hospitalization last year, I noticed that my passion for reading and writing has dissipated. It now reached a point where I couldn’t even finish a page or two in just one sitting (before: I could finish a book or two within a day, and there existed a delight to scribble verses). I’ve been carrying a pen and notebook wherever I go, but I don’t even have the heart to use them. My uncomfortable circumstances (debts, chronic pain, court case between my parents, working at night for more than a decade, etc.) add up to this wretchedness of mind. And it’s getting worse. Anyway, I am fully aware that I am not as talented nor as well-known as many other Filipino writers, but writing is the only thing I know I’m good at. If I don’t write, I will die. But I believe in prayers; they have worked wonders. So my dear readers, this Holy Week, please pray for me. Thank you.
Mis queridos lectores. Por favor, oren por mí. Después de ser dado de alta de una larga hospitalización el año pasado, noté que se había disipado mi pasión por la lectura y la escritura. Ahora llegó a un punto en el que ni siquiera podía terminar una página o dos en una sóla sesión (antes: podía terminar un libro o dos en el transcurso de un día, y existía un deleite garabatear versos). He estado llevando un bolígrafo y un cuaderno donde quiera que vaya pero ni siquiera el corazón para usarlos. Y mis circunstancias incómodas (deudas, dolor crónico, caso judicial entre mis padres, trabajando de noche por más de una década, etc.) se suman a esta desdicha mental. Siento que se está poniendo peor. De todos modos, soy plenamente consciente de que no soy tan talentoso ni tan conocido como muchos otros escritores filipinos, pero escribir es lo único que sé en lo que soy bueno. Si no escribo, moriré. Pero creo en oraciones; han hecho maravillas. Así que mis queridos lectores, esta Semana Santa, por favor oren por mí. Gracias.