Hoy en la Historia de Filipinas: el nacimiento de Gregorio del Pilar

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 14 de noviembre de 1875 — Nace el General Gregorio del Pilar, uno de los generales más jóvenes de la rebelión tagala del Katipunán contra el gobierno español y en la defensa contra los invasores estadounidenses, en el pueblo de Bulacán, Provincia de Bulacán. Publico esta biografía suya en español que apareció por primera vez en el libro de texto Biographies of Filipino Heroes (Textbook for Spanish 4 N) por Josefina O. Ignacio que solía ser profesora de español en el Philippine College of Commerce (ahora conocido como el Polytechnic University of the Philippines). El dicho libro de texto fue publicado y distribuido por Webster School & Office Supplies en Manila en 1976. Ya no está en uso en ninguna escuela hoy, así que pensé en rescatarlo de olvido. Empecé con el cumpleaños de Mabini el año pasado, ahora sigo con el de “General Goyo”.

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GREGORIO DEL PILAR
Era el Más Joven Entre los Héroes
24 de noviembre de 1875 — 2 de diciembre de 1899

BIOGRAFÍA

Nació el 14 de noviembre de 1875 en la Provincia de Bulacán. Era el menor de los cinco hijos de Don Fernando H. del Pilar y Doña Felipa Sempio. Era sobrino de Marcelo H. del Pilar.

Estudió las primeras letras a su tío Romualdo Sempio, y Mónico Estrella, un maestro privado de su pueblo. Continuó sus estudios en Manila, primero en la escuela de Don Pedro Serrano Laktaw, finalmente en el Ateneo de Manila. Terminó sus estudios de Bachillerato en el Ateneo de Manila el 15 de marzo de 1896.

Por su valentín en la lucha de Cacarón de Sili en que fue herido, Gregorio, mereció el rango de Teniente y por su valor y coraje en el asalto a Paombong en que se hizo famoso, el General Aguinaldo le promovió el rango de Teniente General.

Gozando de la perfecta confianza del General Aguinaldo, Gregorio del Pilar llegó a ser dictador de Bulacán, Nueva Écija, y General del ejército filipino.

Por ser libertador de su provincia natal, y admirado y respetado por sus paisanos que le consideraban su ídolo; y por su guapura, juventud, elegancia en el vestir y educación, pues era el favorito no sólo de sus superiores y súbditos sino también de las mujeres románticas en su tiempo.

Su fé política y militar, el ideal porque lucha porque era la libertad y la alegría de su país. “Yo amo mi país,” decía. “Aceptaré con placer lo que el destino me impondrá a mi por este amor.”

Cuando Antonio Luna fue asesinado en Cabanatúan, Gregorio del Pilar fue nombrado sucesor. Notificado por su hermano mayor de la venida del ejército americano con armas superiore, el contestó: “Como el enemigo es fuerte y numeroso, lucharé hasta el fin. Por lo tanto anuncia a nuestra familia que me consideren muerto. No espero vivir por largo tiempo.”

Su predicción se realizó con armas inferiores, los filipinos iban perdiendo a los americanos. Aguinaldo y su ejército tenían que retirarse. En Gregorio del Pilar cayó la orden de encargarle de la retaguardia. Contaba sólo con unos cuantos soldados para realizar la arriesgada empresa. Como estaban en la parte norte de Luzón, para cogarles era menester de parte de los americanos por pasar Tila o Tirad un lugar de 4.500 pies de altura. Así que Gregorio puso sus soldados en sitio estratégicos alrededor del paso. Mirando por el sitio, el General del Pilar dijo que los americanos sólo podrían tomar posesión del paso por encima de su cuerpo.

En la madrugada del día 2 de diciembre de 1899, los americanos comenzaron su ataque. El General del Pilar defendió el lugar sólo con sesenta (60) soldados al frente de trescientos (300) soldados americanos. Era un combate de dignidad y honor. Después de seis horas de batalla, Gregorio del Pilar cayó muerto a las diez (10:00) de la mañana.

Cuando los vencedores llegaron al sitio encontraron al General del Pilar y cincuenta y dos (52) de sus soldados muertos.

En el día de su muerte, sólo tenía 24 años de edad. De él decían los vencedores americanos: “El más valiente de los generales filipinos.”

 

Hoy en la Historia de Filipinas: Aguinaldo cambia a la guerra de guerrillas

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HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 12 de noviembre de 1899 — En un concilio de guerra que tomó lugar en Bayambang, Pangasinán que fue asistitido por el Presidente Emilio Aguinaldo y muchos de los líderes militares filipinos, se adoptó una resolución que declaraba que el ejército filipino era incapaz de una mayor resistencia contra los WASP invasores (ya estaba ganando la bandera de Uncle Sam). Se decidió disolver el ejército y sus respectivos generales. Se les dijo que regresaran a sus propias provincias con el fin de organizar a la gente para la resistencia general mediante la guerra de guerrillas, una táctica que fue sugerida anteriormente por el asesinado General Antonio Luna.

Feliz 150º cumple, Señor Presidente Aguinaldo…

¡Feliz cumpleaños, Señor Presidente Emilio Aguinaldo! Aunque usted rebeló contra nuestra Madre España, ha preservado la unidad del archipiélago, bajo el mismo nombre de Filipinas, con el español como el idioma oficial. Luchó contra los verdaderos invasores, los WASP usenses. Y lo que es más importante, usted ha expresado su arrepentimiento por la rebelión cuando asistió los ritos fúnebres del Rey Alfonso XIII en la Catedral de Manila… y ha rechazado la masonería al regresar a la Iglesia Católica durante sus últimos años. ¡Un saludo cordial!

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Hoy en la Historia de Filipinas: la muerte del General Gregorio del Pilar

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 2 de diciembre de 1899 — Gregorio del Pilar, uno de los generales más jóvenes del ejército revolucionario filipino contra los invasores estadounidenses, fue asesinado mientras defendía el Paso de Tírad en Monte Tírad (en Cervantes, Ilocos Sur) Tenía 24 años. Se le asignó defender el paso con sólo 60 soldados mientras su enemigo numerado a más de 300. Su muerte fue presenciada y registrada por uno de sus soldados, Telesforo Carrasco, un español.

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Una escena de la película “Goyo: Ang Batang Heneral” que representa a los soldados filipinos en Paso de Tírad. Foto cortesía de TBA Studios.

…divisamos a los Americanos a distancia de unos 15 metros que subían arriba, rompiendo este seguido el fuego los Soldados. Como el General no veía el enemigo por causa del cogon, mando alto el fuego; en este momento yo le alargaba la tercerola y le llamaba la atención de que los Americanos dirijían a él sus tiros y que se agachase pues su vida peligraba y en este momento recibió un balazo en el pescueso le produjo una muerte instantánea: también yo recibí un balazo en el sombrero que no me ocasionó daños algunos. Al ver los Soldados que el General había muerto se pusieron de pie en ademán de correr, pero yo les detuve apuntando con la tercerola y diciéndoles que al primero que corriera le levantaba la tapa de los sesos por lo que volvieron a romper el fuego, mientras se retiraba el cadáver del General a la segunda trinchera.

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Hoy en la Historia de Filipinas: el nacimiento de Antonio Luna

Hoy conmemoramos el aniversario de nacimiento de Antonio Luna, general del ejército filipino en la Guerra Filipino-Estadounidense (1899-1904). También fue farmacéutico, científico, escritor, y fundador de la primera academia militar de Filipinas (se puede considerar como el precursor del Philippine Military Academy). Ya que hoy es su cumpleaños, considero apropiado y oportuno volver a publicar una biografía suya en español que apareció en el libro de texto Biographies of Filipino Heroes (Textbook for Spanish 4 N) por Josefina O. Ignacio que solía ser profesora de español en el Philippine College of Commerce, ahora conocido como el Polytechnic University of the Philippines. El dicho libro de texto fue publicado y distribuido por Webster School & Office Supplies en Manila en 1976. Ya no está en uso en ninguna escuela hoy, así que pensé en rescatarlo de olvido (empecé con esta tarea con el cumpleaños de Apolinario Mabini hace tres meses). El título del libro está en inglés pero el contenido está en español.

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ANTONIO LUNA
El Famoso Batallador
29 de octubre de 1866 — 5 de junio de 1899

BIOGRAFÍA

El General Antonio Luna nació en Manila en una casa de la calle de Urbiztondo No. 8431, el día 29 de octubre en 1868. Antonio Luna era el menor de los siete hijos de Joaquín Luna de San Pedro y Laureana Novicio, hermano de Juan Luna, el Laureado Pintor.

A la edad de seis años, empezó aprender las primeras letras del Maestro Intong. Ingresó en el Ateneo de Manila. A medida que iba avanzando en sus estudios demostraba su profunda afición a la literatura y la química. Presentaba indicios literarios escribiendo preciosas poesías y entres ellas un álbum de sentidos versos dedicados a varias colegialas de la Concordia y que se titula “Las Estrellas del Cielo”.

Era el estudiante mas asiduo y visitaba más frecuente de la biblioteca y del laboratorio. Terminó su bacillerato en el Ateneo el 1880-1881.

Su inclinación a los estudios de química se manifestó más como vocación. Estudiaba la farmacía en la Universidad de Santo Tomás, a la edad de 19 años.

SU CARÁCTER DE NIÑO

Aunque por sus travesuras se lastimaba, nunca lloraba ni se quejaba. En 1885 por invitación de su hermano, el pintor Juan Luna, pasó a España para continuar el estudio de la farmacia, licenciandose en este ramo de saber en la Universidad Central de Madrid en 1890. El doctor Antonio Luna volvió a Filipinas como comisionado por el gobierno de España para hacer estudio bacteriológicos de las enfermedades contagiosas.

SUS CONTRIBUCIONES A LA CAUSA FILIPINA

Ya en Filipinas Antonio Luna fué designado en diciembre de 1895 como químico del laboratorio municipal de la ciudad de Manila. Luna, activo patriótico y llena de pundonor, hizo trabajos de mucho méritas comprobados en documentos oficiales. Al estallar la revolución con el grupo separatista, de Andrés Bonifacio, pues era tan sólo reformista. Fue sospechado filibustero y a consecuencia de esta sospecha fue detenido y enviado a España en febrero de 1897, como desterrado política. Más tarde fué puesto en libertad Luna pasó a España a Gantes, a Bélgica y a Alemania donde perfeccionó sus conocimientos militaristas. Volvió a Filipinas el 2 de junio del año 1898 el tiempo que se proclamaba en Cavite la separación política de Filipinas del gobierno con grado de General de Brigada.

Lo primero que hizo Luna era crear una academia militar para instruir y preparar convenientemente a la oficialidad del ejército. Después de asistir en varios hechos de armas con activación brilliante fué ascendido a General de Brigada.

Luna se opusó a la rendición a los americanos y se hizo enemigo de varios miembros del gabinete como Paterno, Buencamino, y otros puestos que Luna consideraba como señal de cobardía la proposición de Aguinaldo y de algunos miembros del gabinete de tener paz con los americanos.

El 7 de junio 1899 durante el apogeo de la guerra filipino americana Luna con su edecán Francisco Román fueron a Cabanatúan, Nueva Écija para conferenciar con Aguinaldo. Aguinaldo no estaba y mientras bajaba la escalera del convento de Cabanatúan un soldado de las guardias llamaba Pedro Castilla le fusiló cayendose Luna y Román muerto el 7 de junio de 1899.

El General Español Antonio de los Ríos decía de él, “Su derramada sangre ha borrado la breve historia militar de Filipinas”. Como escritor Juan Villamor decía esto: “Él pertenece a la categoría de un apóstol, un ferviente propagandista con la capacidad y virtudes de su raza”.

De su periódico “La Independencia” el mismo Villamor tenía esto que decir “Era una poderosa luz eléctrica en una oscura noche, iluminado la confusión a fin de mitigar, los ultrajes de una armada revolución deseosa la libertad para el beneficio de la humanidad y de la cultura.

Su nombre de pluma era Tagailog. Sus obras El Siglo Médico, La Farmacia Española en Filipinas y La Ilustración Filipina.

Hoy en la Historia de Filipinas: la inauguración de la Segunda República de Filipinas

Inauguración de José P. Laurel como presidente en el Legislative Building (Edificio Legislativo). Hoy en día el edificio alberga el Museo Nacional de Bellas Artes (foto: Michael Vincent).

Hoy es el aniversario de la Segunda República de Filipinas, conocida oficialmente como la República de Filipinas (o la República de Filipinas patrocinada por los japoneses), fue un estado títere establecido el 14 de octubre de 1943 durante la ocupación japonesa que fue parte del teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial. El batangueño José Paciano Laurel y García fue su presidente.

En efecto, esta república fue la primera vez que se concedió la independencia a Filipinas en lugar de ganarla mediante la lucha armada. Sin embargo, como se ha mencionado más arriba, fue considerado sólo como un estado títere.

Trasfondo

El presidente Manuel L. Quezon declaró a Manila (la capital nacional) como una “ciudad abierta” y la dejó bajo el gobierno de Jorge B. Vargas como alcalde. Los japoneses entraron en la ciudad el 2 de enero de 1942 y la establecieron como la capital. Japón capturó Filipinas totalmente el 6 de mayo de 1942 después de la sangrienta Batalla de Corregidor.

El Teniente General Masaharu Homma decretó la disolución de la Mancomunidad Filipina y estableció la Comisión Ejecutiva de Filipinas, un gobierno interino, con Vargas como su primer presidente en enero de 1942. El KALIBAPI (“Kapisanan sa Paglilingkod sa Bagong Pilipinas o la Sociedad para el Servicio en Nueva Filipinas) fue formada por la Proclamación Nº 109 de la Comisión Ejecutiva de Filipinas, una ley aprobada el 8 de diciembre de 1942, que prohíbe todos los partidos políticos existentes y crea la nueva alianza de gobierno. En síntesis, el KALIBAPI fue el único partido político permitido por los japoneses. Por eso, el pro japonés “Partido Ganap” (ganáp es una palabra tagala que significa completo) de Benigno Ramos, que vio a los japoneses como los salvadores del archipiélago contra la ocupación estadounidense, fue absorbido por el KALIBAPI.

El primer director general del KALIBAPI fue Benigno Aquino, Padre (abuelo del ex Presidente Benigno Aquino III). El 20 de septiembre de 1943, los grupos representativos de KALIBAPI en las provincias y ciudades del país eligieron entre ellos a cincuenta y cuatro miembros de la Asamblea Nacional de Filipinas, la legislatura del país, con cincuenta y cuatro gobernadores y alcaldes de ciudades como miembros ex officio. Tres días después, la sesión inaugural de la Asamblea Nacional se celebró en el Edificio Legislativo. Eligió por mayoría a Aquino como su primer presidente y Laurel como presidente de la nueva República de Filipinas que fue inaugurada el 14 de octubre de 1943. Durante la inauguración, el ex Presidente Emilio Aguinaldo y el General Artemio Ricarte, veteranos de la rebelión tagala contra España y la guerra filipino-estadounidense, alzaron la bandera filipina; fue la misma que se usó durante la guerra filipino-estadounidense.

Aquí son los oficiales filipinos más altos de la Segunda República de Filipinas:

Presidente José P. Laurel 1943–1945
Presidente de la Cámara Benigno S. Aquino 1943–1945
Primer Ministro Jorge B. Vargas 1943-1945
Miembros del Gabinete
Ministro de Agricultura y Comercio Rafael Alunan 1943–1945
Ministro de Salud, Labor, e Instrucciones Públicas Emiliano Tría Tirona 1943–1945
Ministro de Finanzas Antonio de las Alas 1943–1945
Ministro de Asuntos Exteriores Claro M. Recto 1943–1945
Ministro de Justicia Teófilo Sison 1943–1945
Ministro de Educación Camilo Osías 1943–1945
Ministro de Obras Públicas y Comunicación Quintín Paredes 1943–1945

Conclusión y consecuencia

El 21 de septiembre de 1944, Laurel puso a la República bajo la Ley Marcial. Dos días después, la República declaró oficialmente la guerra contra los Estados Unidos de América (EE. UU.) y el Reino Unido. Tras el regreso de las fuerzas aliadas lideradas por los EE. UU., el gobierno de la Segunda República evacuó Manila a Baguio. La república fue disuelta formalmente por Laurel en Tokio el 17 de agosto de 1945, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Filipinas fue ocupada nuevamente por los EE. UU., y muchos de los funcionarios de la Segunda República de Filipinas como Laurel, Aquino, y Recto fueron encarcelados y calificados como traidores.

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Un fragmento de la historia filosófica de Mabini

Mientras navegaba en Facebook me encontré con una página llamada “Kapisanan ng mga Mananaliksik sa Kasaysayan ng Marikina” que en español se traduce como la Sociedad de los Investigadores de la Historia de Mariquina. En su línea de tiempo encontré esto…

Es un fragmento de una carta de Apolinario Mabini, escrita poco antes de ser capturado por los invasores estadounidenses, que se incluyó en su libro La Revolución Filipina (con otros documentos de la época) que fue publicado en 1931 (se puede leer completamente esa carta en las páginas 104 hasta 107 del dicho libro). La carta fue dirigida a un tal “Sr. Remontado”. La versión original de este fragmento va así:

La historia nos enseña que la cultura echa raíces, no para perpetuarse en una localidad determinada, sino para florecer y fructificar, a fin de que el viento pueda esparcir sus semillas a las regiones más apartadas.

Apolinario Mabini sits outside his tent in Guam 1902

Mabini como prisionero de los invasores estadounidenses en Guam en 1902 (foto: Arnaldo Dumindín).

Este mensaje de Mabini vale la pena discutir porque es esclarecedor. En estas breves palabras, él nos mostró la relación intrínseca entre la cultura y la historia: la cultura como el creador de eventos, y la historia como el cronista de esos movimientos creados o causados por la cultura, de manera tal que podamos no sólo entender la difusión de la cultura sino determinar también el camino el cual esa difusión podría tomar. En esa misma carta, Mabini explica más…

Además, así como la tierra se torna estéril con el continuo cultivo, hasta el extremo de que el abono artificial apenas basta para dar savia y vida a las nuevas plantas, por tan superior manera, una sociedad, con vida regalada y la corrupción en las costumbres, que produce siempre el abuso de la cultura refinada a que está tan inclinado el hombre, se enerva y decae hasta carecer del vigor necesario para seguir avanzando por el camino de la civilización. En este instante surge, como por encanto, un pueblo virgen, dotado del vigor y de la lozanía de la juventud y se hace cargo de la preciada herencia del viejo y caduco para manejarla y comunicarla el mayor grado de desarrollo y prosperidad, hasta que le llegue, a su vez, el ocaso de la vida.

Sí, ciertamente hay mucho más que podemos aprender de la Historia de Filipinas aparte del heroísmo supuesto o no de ciertos personajes históricos, por no hablar las rebeliones que han causado. Sólo necesitamos ampliar nuestros horizontes intelectuales.

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La Independencia

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS

El 3 de septiembre de 1898, La Independencia, el periódico de la rebelión tagala (la llaman como Revolución Filipina o Philippine Revolution) contra España, salió con su primer número. Fue editado y fundado por el General Antonio Luna, Jefe de Estado Mayor del Ejército Filipino bajo el Presidente Emilio Aguinaldo. Se convirtió en el periódico más popular e importante de la rebelión. La mayoría de los artículos (y poemas) reflejan los sentimientos de nacionalismo y amor por la patria filipina. En este mismo día en 1899, La Independencia publicó por primera vez las letras en español del Himno Nacional de Filipinas titulado “Filipinas” escrito por el joven poeta y soldado, José Palma (estaba en el personal del periódico en el momento en que escribió su poema que luego fue elegido para convertirse en las letras del himno nacional).

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Una edición fechada el 16 de november de 1898 (imagen: Leo Cloma).

El General Luna, su hermano Joaquín, y varios amigos suyos decidieron publicar un periódico que aceptara los sentimientos emocionales que existían en Filipinas durante ese tiempo. La Patria fue el primer nombre del periódico pero se hizo La Independencia.

El consejo editorial fue compuesto por la sociedad educada o los llamados ilustrados. Antonio Luna se desempeñó como director o gerente del periódico mientras que Salvador Vivencio del Rosario fue el editor. José C. Abreu, Cecilio Apóstol, Fernando Mª Guerrero, Mariano V. del Rosario, Epifanio de los Santos, y Clemente J. Zulueta son los escritores mientras que Felipe G. Calderón se convirtió en el corrector.

Algunas de las personalidades bien conocidas en la Historia de Filipinas han contribuido al periódico tales como Trinidad H. Pardo de Tavera, Rosa Sevilla de Alvero, Florentina Arellano, y Apolinario Mabini.

La publicación del periódico continuó incluso durante la guerra filipino-estadounidense. El General Luna tuvo que retirarse de su equipo editorial debido a sus deberes militares contra los invasores. Fue reemplazado por Rafael Palma (hermano de José que más tarde se convirtió en el cuarto presidente del University of the Philippines) como editor interino.

La Independencia continuó su publicación hasta el 11 de noviembre de 1900, un año después del asesinato del General Luna y durante el término del Teniente General Arthur MacArthur Jr. Filipinas puede haber conseguido su independencia de España pero no de los invasores norteamericanos.