Un fragmento de la historia filosófica de Mabini

Mientras navegaba en Facebook me encontré con una página llamada “Kapisanan ng mga Mananaliksik sa Kasaysayan ng Marikina” que en español se traduce como la Sociedad de los Investigadores de la Historia de Mariquina. En su línea de tiempo encontré esto…

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Es un fragmento de una carta de Apolinario Mabini, escrita poco antes de ser capturado por los invasores estadounidenses, que se incluyó en su libro La Revolución Filipina (con otros documentos de la época) que fue publicado en 1931 (se puede leer completamente esa carta en las páginas 104 hasta 107 del dicho libro). La carta fue dirigida a un tal “Sr. Remontado”. La versión original de este fragmento va así:

La historia nos enseña que la cultura echa raíces, no para perpetuarse en una localidad determinada, sino para florecer y fructificar, a fin de que el viento pueda esparcir sus semillas a las regiones más apartadas.

Apolinario Mabini sits outside his tent in Guam 1902

Mabini como prisionero de los invasores estadounidenses en Guam en 1902 (foto: Arnaldo Dumindín).

Este mensaje de Mabini vale la pena discutir porque es esclarecedor. En estas breves palabras, él nos mostró la relación intrínseca entre la cultura y la historia: la cultura como el creador de eventos, y la historia como el cronista de esos movimientos creados o causados por la cultura, de manera tal que podamos no sólo entender la difusión de la cultura sino determinar también el camino el cual esa difusión podría tomar. En esa misma carta, Mabini explica más…

Además, así como la tierra se torna estéril con el continuo cultivo, hasta el extremo de que el abono artificial apenas basta para dar savia y vida a las nuevas plantas, por tan superior manera, una sociedad, con vida regalada y la corrupción en las costumbres, que produce siempre el abuso de la cultura refinada a que está tan inclinado el hombre, se enerva y decae hasta carecer del vigor necesario para seguir avanzando por el camino de la civilización. En este instante surge, como por encanto, un pueblo virgen, dotado del vigor y de la lozanía de la juventud y se hace cargo de la preciada herencia del viejo y caduco para manejarla y comunicarla el mayor grado de desarrollo y prosperidad, hasta que le llegue, a su vez, el ocaso de la vida.

Sí, ciertamente hay mucho más que podemos aprender de la Historia de Filipinas aparte del heroísmo supuesto o no de ciertos personajes históricos, por no hablar las rebeliones que han causado. Sólo necesitamos ampliar nuestros horizontes intelectuales.