Vaya con Dios, Cardenal Vidal…

 

Noticias tristes: falleció esta mañana el arzobispo emérito de Cebú, Cardenal Ricardo Vidal Jamín, el cardenal más antiguo de Filipinas.

“Con gran tristeza anuncio la muerte del Cardenal Vidal,” dijo Monseñor Joseph Tan, el portavoz de la Arquidiócesis de Cebú. “Regresó a la casa del Padre a las 07:28 de hoy.” Lo han confinado en el Perpetual Succour Hospital (Hospital de Perpetuo Socorro) desde el 11 de este mes debido a la fiebre y dificultad de respirar. Fue en ese hospital donde respiró su último.

Aunque Monseñor Tan dijo que todavía no tenía detalles completos de la causa de muerte del Cardenal Vidal, sospecha que su corazón puede haber dado el último aliento debido a su vejez. El cardenal tenía 86 años.

El cardenal nació el 6 de febrero de 1931 en Mogpog, Marinduque a Faustino Vidal de Pila, La Laguna y Natividad Jamín de Mogpog. Fue quinto entre seis hermanos. Su primera comunión fue especial porque la recibió durante el Congreso Eucarístico Internacional cuando se celebró en Manila en 1937. Asistió a la Escuela Primaria de Mogpog (Mogpog Elementary School) para su educación primaria y luego estudió en el Minor Seminary of the Most Holy Rosary (Seminario Menor del Santísimo Rosario, ahora conocido como Our Lady of Mount Carmel Seminary o el Seminario de Nuestra Señora del Monte Carmen) en Sariaya, Tayabas. Luego estudió en Saint Francis de Sales Seminary (Seminario de San Francisco de Sales) en Lipa, Batangas donde estudió filosofía. También estudió teología en el San Carlos Seminary (Seminario de San Carlos) en Macati, Metro Manila.

El Cardenal Vidal fue ordenado como diácono el 24 de septiembre de 1955 y como sacerdote el 17 de marzo de 1956 en Lucena, Tayabas (la ciudad tayabeña donde nací hace 38 años) por el Obispo Alfredo Obviar. El difunto Papa Juan Pablo II (se convirtió en un santo hace sólo tres años) nombró al Cardenal Vidal como arzobispo coadjutor de Cebú en 1981. Más tarde se convirtió en arzobispo el 24 de agosto de 1982, sucediendo al cardenal Julio Rosales.

El 25 de mayo de 1985, se convirtió en cardenal-sacerdote de Ss. Pietro e Paolo a Via Ostiense, y fue uno de los electores cardinales que participaron en el cónclave papal de 2005 que eligió al Papa Benedicto XVI. Fue el único cardenal filipino que lo hizo debido a la mala salud del Cardenal Jaime Sin. De 1986 a 1987, Cardenal Vidal fue presidente del Catholic Bishops’ Conference of the Philippines (Conferencia de Obispos Católicos de Filipinas).

No mucha gente sabe que el cardenal Vidal también fue hispanoparlante (al igual que el obispo que lo ordenó como sacerdote) y fue miembro de la Academia Filipina de la Lengua Española (fue colega de los Sres. Guillermo Gómez, Edmundo Farolán, ex-presidenta Gloria Macapagal de Arroyo, y muchos otros). Aparte de sus deberes religiosos, también fue un defensor de la preservación del idioma español en Filipinas. Con su fallecimiento, hemos perdido otro genuino filipino. Oremos por el eterno descanso de su alma.

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Un poema dedicatorio escrito por Edmundo Farolán

Tuve la sorpresa de mi vida la mañana después de la Fiesta de la Natividad de la Virgen María. Al iniciar sesión en mi Facebook, vi que el Sr. Guillermo Gómez Rivera publicó un poema en mi muro. No tenía título, ¡pero inmediatamente noté que era un poema dedicatorio para mí! A primera vista, uno pensaría que el Sr. Gómez lo escribió para mí, pero no, porque es diferente el estilo poético — fue en verso libre con rimas adecuadas; el Sr. Gómez casi siempre escribe en endecasílabos. Resulta que este poema fue compuesto por uno de sus amigos más queridos y compañero suyo en la Academia Filipina de la Lengua Española: ¡el Sr. D. Edmundo Farolán Romero!

He conocido al Sr. Farolán desde hace mucho tiempo, cuando yo estaba en mis 20 años, pero sólo a través del Internet. Ambos somos miembros del Círculo Hispano-Filipino, un foro en línea (en Yahoo Groups!) que fue fundado por Andreas Herbig, un ingeniero alemán que, de todas las personas, estaba muy alarmado con la disminución de la lengua española en Filipinas (por un tiempo, yo era el miembro más joven de este grupo).

Pero la primera y única vez que lo conocí al Sr. Farolán de carne y hueso fue durante la presentación de su libro Itinerancias (colección de versos suyos) en el Instituto Cervantes de Manila, y eso fue hace una década.

PEPE ALAS

Izquierda a derecha: un servidor y los Srs. Edmundo Farolán RomeroFernando Ziálcita Nákpil, y Guillermo Gómez Rivera, 22 de mayo de 2007, en el Instituto Cervantes, Ermita, Manila.

Gracias a Facebook, hemos estado en contacto desde entonces. He aprendido a llamarle cariñosamente como «Papá Ed». Incluso tengo una copia de su última novela, El Diario de Frankie Aguinaldo, un cuento llena de patetismos psicodélicos, divagaciones filosóficas de la mente, y soledad poética. Realmente es algo que no se puede dejar de leer especialmente por los «bohemios». De todos modos, sin más preámbulos, les presento orgullosamente la última obra de Papá Ed…

A ti joven
Esperanza de nuestra patria
Con chivos y sombrero tropical
José nombrado por nuestro héroe nacional
Alas cual alas de los Ángeles buenos de Dios
Esperanza de este siglo de Facebook y Blogs
Vienes joven para instalar la nueva internacionalidad
Conectando a todos nuestra identidad
Nuestra hispanofilipinidad
Sangre y hueso según Recto nuestra hispanidad

Esperanza, joven Pepe, de nuestro futuro
En esta edad de computadoras
¡Vuela con tus alas
Para continuar el legado
De nuestros patriotas!

Derechos de reproducción © 2017
Edmundo Farolán Romero
Vancouver, Canadá
Todos los derechos reservados.

Rara vez recibo algo que esté escrito para mí, mucho más un poema compuesto por un escritor reconocido en el mundo filhispánico, así que imagínense lo emocionado que estaba cuando lo leí por primera vez. Y el único otro poema que se escribió para mí era del Sr. Gómez, titulado «Boda Extraordinaria (A Pepe y Yeyette)» pero ese poema era también para mi mujer con motivo de nuestra histórica boda filipiniana que sucedió hace cuatro años. Sea como fuere, ¡ahora tengo dos poemas dedicados a mí que fueron escritos por dos gigantes de la Literatura Filipina que también son los miembros más antiguos de la Academia Filipina y por no hablar de ganadores del Premio Zóbel!

Estos poemas de los Señores Farolán y Gómez siempre me mueven a las lágrimas. Siempre consagraré estos bonitos versos suyos en mi corazón cervantino por el resto de mi vida quijotesca.

Darío Villanueva: ¿nueva esperanza para la Academia Filipina?

Esta semana (del 4 al 8), Darío Villanueva, el director del Real Academia Española (RAE) y presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), participará en diversos actos académicos y culturales incluyendo un foro esta tarde en el Instituto de Cervantes de Manila donde hablará sobre el presente y futuro de la lengua española en el mundo.

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Villanueva también realizará una visita institucional a la Academia Filipina de la Lengua Española, la institución estatal más vieja en Filipinas cuya responsabilidad es CUSTODIAR, DIFUNDIR, y ENALTECER el idioma español en el país. Estoy entusiasmado con su visita porque ya es hora de que se entere de los problemas que ha estado afrontando la Academia Filipina durante años. Y espero que se entere.

Como admirador y simpatizante de la Academia Filipina, yo creé una página de Facebook en su honor y para que sus miembros actuales que están activos en Facebook continuen los mencionados tres deberes. El motivo es para que esta institución tenga un papel MÁS ACTIVO en traer de vuelta este idioma como una lengua nacional y/u oficial de Filipinas, como solía ser. La Academia Filipina ha sido en existencia desde 1924 y tiene en su lista nombres ilustrísimos como Macario Adriático, Fernando Mª Guerrero, Claro M. Recto, Epifanio de los Santos, y Antonio Abad entre muchos otros.

Excluyéndome, esa página de Facebook estaba destinada exclusivamente a los miembros de la Academia Filipina.

El logotipo original de la Academia Filipina de la Lengua Española.

Durante sus primeros años, la Academia Filipina funcionó como una verdadera académica. Los académicos hicieron la tarea de estudiar los “filipinismos” (o palabras nativas hispanizadas) para su inclusión en el Diccionario de la Lengua Española, fundar una biblioteca para servicio propio, y designar delegados en diversas partes del país. De hecho, estos académicos filipinos del pasado eran las contrapartes (o correspondientes) de los miembros de la RAE cuyo deber es LIMPIAR, FIJAR, y DAR ESPLENDOR al idioma español. Se reunían regularmente e incluso publicaban un boletín académico, el “Boletín de la Academia Filipina”.

Lamentablemente, la Academia Filipina de hoy ya no es la Academia Filipina que yo solía conocer. La razón principal es, según una fuente confiable, un caballero español se ha convertido en un presidente honorario y parece ser el “titiritero” que dirige la actual encarnación de la Academia Filipina. Digo “actual encarnación” porque, como he comentado, la Academia Filipina de hoy, que lleva “Inc.” (o incorporado) en su nombre, ya no es la Academia Filipina de antes. Si la Academia Filipina de los años pasados funciona como una verdadera academia que custodia, difunde, y enaltece este “idioma de los ángeles” y de muchas maneras limpia, fija, y da esplendor a ello, ya existe como un mero club social que ha sido aceptando miembros que, según mi fuente, no saben español. Y peor… ¡por una cuota!

Es más, mi fuente me informa que este caballero español se convirtió en miembro de la Academia Filipina cuando plagió una tesis escrita por un tal John Lent, un escritor norteamericano (es que para ser aceptado en la Academia Filipina, uno tiene que escribir y leer una tesis académica o discurso de ingreso a los miembros mayores que decidirán si el solicitante es apto para convertirse en miembro o no). Espero fervientemente que esto sea sólo una habladuría. Sin embargo, según lo que he estado escuchando, su afiliación ilícita a la Academia Filipina ya es un saber popular entre muchos académicos filipinos.

Pero a principios de este año, recibí un mensaje privado del presidente actual de la Academia Filipina diciéndome que yo borre la página de Facebook de la Academia Filipina “por varias razones” y que no la autoriza su existencia. Es triste porque al crear de esa página hace muchos meses yo le agregué y le instalé como un administrador. Agregué también los otros miembros de la Academia Filipina que tienen cuentas en Facebook con la esperanza de que puedan continuar en línea la herencia del Boletín de la Academia Filipina (porque ya no se publica). Y durante los principios meses de su existencia, este presidente no se quejó a mí sobre la existencia de esta página. De hecho, él estaba contribuyendo a ella, incluso saludó a sus miembros la Navidad pasada.

Entonces, ¿por qué me ordenó detener esta página sólo ahora? Con certeza, algo no está bien aquí.

También me di cuenta de que este presidente actual ya se ha quitó de la página, y no sólo a sí mismo sino a los demás académicos. Y cuando rechazé a eliminar la página, me bloqueó.

Y hablando de los otros académicos, he estado observando sus actividades en línea. En sus respectivas cuentas de Facebook, por ejemplo, rara vez promueven el idioma español como lengua filipina, y siempre publican en inglés. Muchos de estos académicos son políglotos y me parece que son meramente “amantes de lenguas”. Dudo si creen que el español debe ser considerado como un idioma filipino. Pero espero que me equivoque.

En comparación, hay otros filipinos en las redes sociales que promueven el idioma español incluso si no son miembros de la Academia Filipina. Un buen ejemplo es el historiador José Mª Bonifacio Escoda, hijo del académico Ramón Escoda (1901—1967), que comparte muchas lecciones interesantes de español en su cuenta de Facebook.

Y está también mi amigo Arnaldo Arnáiz. No sabe mucho español pero sigue promoviendo su importancia para los filipinos en su bitácora With One’s Past. Lo que Escoda y Arnáiz están haciendo es el mérito de un verdadero académico filipino.

En visto de lo anterior, decidí no borrar la página de Facebook de la Academia Filipina. Desde entonces, he estado aceptando a cualquier persona, filipino o no filipino, que tenga una pasión por traer de vuelta el idioma español en Filipinas así como aquellos que lo custodiarán, difundirán, y enaltecerán. Después de todo, me parece que no todos los que están en la Academia Filipina son verdaderos académicos.

Espero fervientemente que Darío Villanueva pueda resolver esta polémica de una vez por todas.