Quezon’s Game: not a review

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I have a few complaints on Quezon’s Game after having seen it last night with my wife (to celebrate her 43rd natal day):

1) Las Casas Filipinas de Acuzar was a bit off to be the setting for Manila. It was too wide open to the elements, too much sky to be seen, with even a mountain for a backdrop. Vigan, Ilocos Sur or Intramuros would have been more believable.
2) There was too much English dialogue between Manuel Quezon and Sergio Osmeña, and between Quezon and his wife Aurora. They spoke more in Spanish, of course.
3) Emilio Aguinaldo never conversed in English with fellow Filipinos. In fact, he had a disdain for it.
4) The rather contemptuous observation of a Jewish-run Hollywood is a recent one.
5) I heard Quezon utter “puñeta” only once.

While it has no overall significance to our country’s general history, Quezon’s Game was still a good period film that offered viewers a glimpse on the behind-the-scenes political maneuverings of a US-sponsored Commonwealth of the Philippines, not to mention another least-known human side to Quezon. Raymond Bagatsing showed us another convincing performance, Audie Gemora was a spitting image of Osmeña, and the white actors playing their white historical counterparts were all laudable in their thespian duties.

Also, Quezon’s Game was the second consecutive movie “game” that made my tears roll: the first was Avengers: Endgame😂

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Hoy en la Historia de Filipinas: Aguinaldo responde a la “Asimilación Benévola” de McKinley

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 5 de enero de 1899 — Un día después de que el General Elwell Otis emitiera su versión editada de la “Asimilación Benévola” del Presidente William McKinley, Aguinaldo inmediatamente lanzó un vehemente manifiesto hacia ella. En dicho manifiesto que fue publicado en La Independencia, Aguinaldo protestó fuertemente “con todas las energías de mi alma” la declaración de los EE.UU., particularmente del Presidente McKinley, de que ocupará Filipinas. Hay que recordar que el General Otis emitió su versión editada de la declaración de McKinley en la que el general estadounidense mencionó que Aguinaldo lo llamó (Otis) el “Gobernador Militar de las Islas Filipinas”.

En resumen, el manifiesto del Presidente Aguinaldo alegó que Otis en particular y el gobierno estadounidense en general eran mentirosos y oportunistas.

Aguinaldo advirtió que su gobierno estaba preparado para luchar contra cualquier intento estadounidense de apoderarse del país por la fuerza. En retrospectiva, su contra-proclamación pudo haber sonado como una declaración de guerra al ejército estadounidense, pero Aguinaldo realmente no tenía intención de entrar en una guerra con un creciente imperio como los EE.UU. porque sabía que una guerra contra ellos sólo causaría un sufrimiento indecible para el pueblo filipino especialmente porque el ejército filipino no era lo suficientemente fuerte, habiendo luchado recientemente contra el gobierno español.

A MIS HERMANOS LOS FILIPINOS Y A TODOS LOS RESPETABLES CÓNSULES Y DEMÁS EXTRANJEROS

Una proclama del Sr. E. S. Otis, mayor General de voluntarios de los Estados Unidos, publicada ayer en los periódicos de Manila, me obliga a circular la presente, para hacer constar a todos los que leyeren y entendieren el presente documentos mi más solemne protesta contra doto el contenido de la referida proclama, pues a ello me obligan mi deber de conciencia para con Dios, mis compromisos políticos para con mi amado pueblo y mis relaciones particulares y oficiales con la Nación Norte Americana.

El General Otis se titula, en la referida proclama, Gobernador militar de las Islas Filipinas, y yo protesto de una y mil veces y con todas las energías de mi alma contra semejante autoridad.

Yo proclamo solemnemente no haber tenido ni en Singapur, ni en Hong Kong, ni aquí en Filipinas, compromiso alguno ni de palabra, ni por escrito para reconocer la soberanía de América en este amado suelo.

Por el contrario, yo digo que he vuelo a estas islas, transportado en buque de guerra americano, el día 19 de mayo del año próximo pasado, con el decidido y manifiesto propósito de hacer la guerra a los españoles, para reconquistar nuestra libertad e independencia, así lo consigné en mi proclama oficial de 24 del citado mes de mayo; así lo publiqué en un manifiesto dirigido al pueblo filipino, en 12 de junio último, cuando en mi pueblo natal de Kawit exhibí por primera vez nuestra sacrosanta bandera nacional, como emblema sagrado de aquella sublime aspiración; y, por último, así lo ha confirmado el propio general americano Sr. Merritt, antecesor del Sr. E. S. Otis, en el manifiesto que dirigió al pueblo filipino días antes de intimar al general español, Sr. Jaúdanes la rendición de la Plaza de Manila, en cuyo manifiesto se dijo clara y terminantemente que los ejércitos de mar y tierra de los Estados Unidos venían a darnos nuestra libertad, derrocando al mal gobierno español.

Para decirlo todo de una vez, nacionales y extranjeros son testigos de que los ejércitos de mar y tierra aquí existentes de los Estados Unidos han reconocido, siquiera de hecho, la beligerancia de los filipinos, no sólo respetando sino también tributando honores públicamente al pabellón filipino que, triunfante paseaba en nuestros mares ante la visita de todas las naciones extranjeras, aquí representadas por sus respectivos cónsules.

Como en la proclama del General Otis se alude a unas instrucciones redactadas por S. E. el presidente de los Estados Unidos, referentes a la administración  de asuntos en las Islas Filipinas, protesto solemnemente en nombre de Dios, raíz y fuente de toda justicia y de todo derecho, y que me ha concedido visiblemente el poder para dirigir a mis queridos hermanos en la difícil obra de nuestra regeneración, contra esta intrusión del Gobierno de los Estados Unidos en la soberanía de estas islas.

Protesto igualmente en nombre de todo el pueblo filipino contra la referida intrusión, porque al concederme su voto de confianza eligiéndome aunque indigno como Presidente de la Nación me ha impuesto el deber de sostener hasta la muerte su libertad é independencia.

Y por último protesto contra ese acto tan inesperado de la soberanía de América en estas islas, en nombre de todos los antecedentes que tengo en mi poder, referentes a mis relaciones con las autoridades americanas, los cuales acreditan por manera inequivoca que los Estados Unidos no me han sacado de Hong Kong para hacer aquí la guerra contra los españoles en beneficio suyo, sino en beneficio de nuestra libertad e independencia, para cuyo consecución me prometieran verbalmente dichas  autoridades su decidido apoyo y eficaz cooperación.

Y así lo habéis de entender todos, mis queridos hermanos, para que unidos todos por los vínculos que no pueden desligarse, como son la idea de nuestra libertad y la de nuestra absoluta independencia, que han sido nuestras nobles aspiraciones, coadyuveis a conseguir el fin apetecido, con la fuerza que da la convicción, ya muy arraigada, de no volver atrás en el camino de la gloria que hemos recorrido.

                                                      Malolos, 5 de enero de 1899.

                                                                                                      Emilio Aguinaldo

Foundation date of Lucena City: when was it, really?

Although I’ve known about it for sometime, it was only two years ago when I started to seriously explore the Portal de Archivos Españoles (PARES) or the Spanish Archives website, an online project of Spain’s Ministry of Education, Culture, and Sports whose aim is to disseminate the former empire’s historical documentation heritage in which our country is a part of. I randomly searched for digitized archival documents of various towns, especially those that have become a part of my life. And since I was born in Lucena, it is no longer a question for me to explore PARES in search of anything interesting that might come up from my place of birth.

Surprisingly, there was (I used surprisingly here because there are still many towns whose archival history has not yet been uploaded on the website). With the right key words, I stumbled upon a 65-page bundle of documents titled Sobre erección en pueblo civil independiente de su matriz Tayabas en el nombre de “Lucena” which roughly translates to the history of how today’s Lucena City was established as an independent civil town from its mother town Tayabas.

No hay texto alternativo automático disponible.

As a former member of the Quezon Province Heritage Council (QPHC), I thought it best to notify the other members regarding the find. This I did by uploading the digitized documents to my Facebook wall, then tagging the other members whom I personally know so that they would be able to access them. They did acknowledge the find, but it was lukewarm. Back then, it appeared that the digitized documents were of no importance to them. This all happened in late 2016.

But a few months later, or early in 2017, Vladimir Nieto, another member of the QPHC who is also president of the Konseho ng Herencia ng Lucena (KHL) or Lucena Heritage Council, discovered those documents that I uploaded through mutual friends. We started communicating. Little did I know that there was some controversy going on regarding the foundation date of my place of birth.

Lucena City has been celebrating its foundation date every August 20th. The observance is glaringly incorrect because that date serves as Lucena’s cityhood (it became one in 1961). Others contend that the city’s true foundation date is 1 June 1882 without any strong basis. But through some old books, KHL already had an idea that the city’s true foundation date is 3 November 1879. The only problem is that they still had to find the archival documents to prove their claim.

After months of online communication with the KHL, the latter decided to hold a modest program on 3 November 2017, on the exact same date when Lucena was founded as a town. I was invited to deliver a speech at Pacific Mall to explain the importance of these digitized documents that I discovered from PARES. During my speech (attended by students, educators, heritage advocates, local media, and government officials of Lucena), I reminded everyone that, although a modest affair, that day was a historic one because we were commemorating for the first time the city’s true foundation date. And we have the documents to prove it. The only question that still remains is this: when will the city government of Lucena accept and recognize this historical fact?

This is the second time that this serendipity game happened between me and Filipino History. The first time was in 2012 when I was commissioned to research and write on the history of La Laguna Province. The discovery of the date was somehow accidental while I was nonchalantly browsing through my collection of rare Filipiniana, hoping to find early events that might have any mention of the province. I wasn’t even looking for the province’s foundation date. But I stumbled upon it (sadly, the project has since been aborted).

Going back to Lucena’s foundation date. The documents that I have uploaded on Facebook were just 15 pages. But those were incomplete. As mentioned earlier, the digitized bundle comprises 65 pages. I was supposed to translate everything from Spanish to English to present our case to the Provincial Government of Tayabas (renamed Quezon in 1946, a move that I resent) and even promised to blog about it the soonest. Unfortunately, my health was already failing during that time, ultimately leading to tuberculosis and pneumonia a month later. After being released from the hospital, I spent the next couple of months regaining my health back. It’s just now that I’m slowly getting the hang of it, and given a small luxury of time to write about this event. I cannot let it pass right now especially since today is the anniversary of Lucena’s foundation.

Yes, I do confirm that the correct foundation date for Lucena City is 3 November 1879, not 1 June 1882, and certainly not 20 August 1961. It’s high time that the Provincial Government of Tayabas correct this. So without further ado, I present for the first time —and with profuse thanks to PARES’s gracious efforts— the complete digitized documents establishing the facts behind the creation of the town of Lucena as a separate and independent town. Click here to view them.

¡Feliz fiesta a mi ciudad de nacimiento! 😇 ¡A Dios sea toda la gloria y la honra!

 

 

Spanish in our history

I stumbled upon this interesting video by Paul who manages YouTube’s Langfocus regarding the brief history of the Spanish language. In just a little over eight minutes, he was able to explain its origins, how it spread out to different parts of the globe, commented on the Spanish-Castellano controversy, and even mentioned the countries that still use it as an official language.

At the 1:13 mark, however, Paul mentioned something hurtful (at least to me). “It also used to be an official language of the Philippines but it is not anymore”, he said.

 

But it’s true, anyway. Spanish was our country’s official language beginning 24 June 1571 but was unceremoniously booted out from the 1987 Constitution, the main reason being that there are only few Filipinos who speak it. While arguments about this reason continue to this day, particularly in various Facebook groups and pages concerning the Spanish language in Filipinas, it cannot be denied that the non-inclusion of the Spanish language in our present constitution is an act of gross disrespect towards our country’s history. In the words of the late Senator Blas Ople, we have “disinvited ourselves” from the Hispanic world when the framers of our present constitution removed Spanish. Just ponder over the following instances…

The proclamation of our independence was read out in Spanish. Our first constitution, the Constitución de Malolos, was written entirely in Spanish. The deliberations of our first congress, the Congreso de Malolos, were in Spanish. The official decrees and correspondences of our first president (Emilio Aguinaldo) and first prime minister (Apolinario Mabini) were in Spanish. Our newspapers which fought against Spain and the United States were in Spanish. Our poets (Claro M. Recto, Cecilio Apóstol, Jesús Balmori, Fernando Mª Guerrero, etc.) who decried US colonization wrote their anti-imperialist verses only in Spanish. THE ORIGINAL LYRICS OF OUR NATIONAL ANTHEM WERE IN SPANISH! The name of our country, Filipinas (and this does not exclude its variations Pilipinas and Philippines), is Spanish! Even our last names and our native cuisine are in Spanish!

Millions of ancient papers documenting our country’s history that are stored in our national archives are in Spanish, still unread, still waiting to be deciphered. That is why this language is an important part of our history and culture. And even in the realm of economics, Spanish is crucial nowadays. Multinational companies pay bigger salaries to Filipinos who can speak the language compared to those who use only English. That is why Spanish should not be made an optional subject in schools. It should be mandatory.

Finally, we have our national hero, José Rizal, who wrote his final love letter to all of us using the Spanish language. Yet here we are now, taking that love letter for granted by reading it only through translations.

Fellow Filipinos, think about it.

Hoy en la Historia de Filipinas: la inauguración de la Segunda República de Filipinas

Inauguración de José P. Laurel como presidente en el Legislative Building (Edificio Legislativo). Hoy en día el edificio alberga el Museo Nacional de Bellas Artes (foto: Michael Vincent).

Hoy es el aniversario de la Segunda República de Filipinas, conocida oficialmente como la República de Filipinas (o la República de Filipinas patrocinada por los japoneses), fue un estado títere establecido el 14 de octubre de 1943 durante la ocupación japonesa que fue parte del teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial. El batangueño José Paciano Laurel y García fue su presidente.

En efecto, esta república fue la primera vez que se concedió la independencia a Filipinas en lugar de ganarla mediante la lucha armada. Sin embargo, como se ha mencionado más arriba, fue considerado sólo como un estado títere.

Trasfondo

El presidente Manuel L. Quezon declaró a Manila (la capital nacional) como una “ciudad abierta” y la dejó bajo el gobierno de Jorge B. Vargas como alcalde. Los japoneses entraron en la ciudad el 2 de enero de 1942 y la establecieron como la capital. Japón capturó Filipinas totalmente el 6 de mayo de 1942 después de la sangrienta Batalla de Corregidor.

El Teniente General Masaharu Homma decretó la disolución de la Mancomunidad Filipina y estableció la Comisión Ejecutiva de Filipinas, un gobierno interino, con Vargas como su primer presidente en enero de 1942. El KALIBAPI (“Kapisanan sa Paglilingkod sa Bagong Pilipinas o la Sociedad para el Servicio en Nueva Filipinas) fue formada por la Proclamación Nº 109 de la Comisión Ejecutiva de Filipinas, una ley aprobada el 8 de diciembre de 1942, que prohíbe todos los partidos políticos existentes y crea la nueva alianza de gobierno. En síntesis, el KALIBAPI fue el único partido político permitido por los japoneses. Por eso, el pro japonés “Partido Ganap” (ganáp es una palabra tagala que significa completo) de Benigno Ramos, que vio a los japoneses como los salvadores del archipiélago contra la ocupación estadounidense, fue absorbido por el KALIBAPI.

El primer director general del KALIBAPI fue Benigno Aquino, Padre (abuelo del ex Presidente Benigno Aquino III). El 20 de septiembre de 1943, los grupos representativos de KALIBAPI en las provincias y ciudades del país eligieron entre ellos a cincuenta y cuatro miembros de la Asamblea Nacional de Filipinas, la legislatura del país, con cincuenta y cuatro gobernadores y alcaldes de ciudades como miembros ex officio. Tres días después, la sesión inaugural de la Asamblea Nacional se celebró en el Edificio Legislativo. Eligió por mayoría a Aquino como su primer presidente y Laurel como presidente de la nueva República de Filipinas que fue inaugurada el 14 de octubre de 1943. Durante la inauguración, el ex Presidente Emilio Aguinaldo y el General Artemio Ricarte, veteranos de la rebelión tagala contra España y la guerra filipino-estadounidense, alzaron la bandera filipina; fue la misma que se usó durante la guerra filipino-estadounidense.

Aquí son los oficiales filipinos más altos de la Segunda República de Filipinas:

Presidente José P. Laurel 1943–1945
Presidente de la Cámara Benigno S. Aquino 1943–1945
Primer Ministro Jorge B. Vargas 1943-1945
Miembros del Gabinete
Ministro de Agricultura y Comercio Rafael Alunan 1943–1945
Ministro de Salud, Labor, e Instrucciones Públicas Emiliano Tría Tirona 1943–1945
Ministro de Finanzas Antonio de las Alas 1943–1945
Ministro de Asuntos Exteriores Claro M. Recto 1943–1945
Ministro de Justicia Teófilo Sison 1943–1945
Ministro de Educación Camilo Osías 1943–1945
Ministro de Obras Públicas y Comunicación Quintín Paredes 1943–1945

Conclusión y consecuencia

El 21 de septiembre de 1944, Laurel puso a la República bajo la Ley Marcial. Dos días después, la República declaró oficialmente la guerra contra los Estados Unidos de América (EE. UU.) y el Reino Unido. Tras el regreso de las fuerzas aliadas lideradas por los EE. UU., el gobierno de la Segunda República evacuó Manila a Baguio. La república fue disuelta formalmente por Laurel en Tokio el 17 de agosto de 1945, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Filipinas fue ocupada nuevamente por los EE. UU., y muchos de los funcionarios de la Segunda República de Filipinas como Laurel, Aquino, y Recto fueron encarcelados y calificados como traidores.

NHCP asserts its authority against Alimodian Mayor

Finally, we have good tidings in favor of built heritage conservation (a rarity nowadays)! 😃

Two months ago, news broke out that Mayor Geefre Alonsabe of Alimodian, Iloílo Province was planning to desecrate their centuries-old town plaza by constructing a ₱4.6-million multipurpose building which will take up about ¼ of the area. This, of course, didn’t sit well with the townsfolk, heritage advocates, and even concerned netizens, not to mention that the planned structure is a violation of Republic Act No. 10066, otherwise known as the National Cultural Heritage Act of 2009. But the mayor was stubborn, claiming that the plaza is not even half a century old, and that majority of Alimodianons are backing him up on the planned building.

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How Mayor Alonsabe’s multipurpose building would have eaten up considerable space of his town’s plaza had its construction pushed through (image: Raymond Deza).

The National Historical Commission of the Philippines (NHCP) stepped in to enforce the said heritage law to protect Alimodian’s town plaza from being disrespected by its own mayor, thus putting a halt to the construction of the building. Mayor Alonsabe made a formal appeal early last month. On September 20, the NHCP finally released its decision regarding the matter…

La imagen puede contener: texto

Copy of NCHP letter furnished by Nereo Cajilig Luján, chief of Iloílo Provincial Government’s Public Information and Community Affairs Office.

The NHCP decision, signed by its chairman, Dr. René Escalante, proved to be a major blow to the mayor and this project’s contractors, but it is a huge victory nonetheless for Alimodian’s heritage and history. It is even a much bigger victory for our country’s struggle in conserving its built heritage considering the alarming fact that we have been losing several heritage structures to both greedy and apathetic people through the years: the Manila Jai Alai Building in Ermita, the Alberto Mansion in Biñán, the Michel Apartments in Malate, and the list just goes on and on. I haven’t even mentioned the countless ancestral houses or bahay na bató all over the country that have been lost to wear and tear and total neglect.

And even as I write this, several more heritage structures such as El Hogar Filipino in Binondo,  the Puente de Barit in Laoag, and Life Theater in Quiapò just to name a few are in grave danger of disappearing to give way to “progress”. And while some structures were saved from the wrecking ball, others were not as fortunate as they still suffered the shame of defacement (remember the sorry state of the Church of Calumpit when it was turned into a “wedding cake”?). And whatever happened to the people behind the demolition and/or defacement of our few remaining historic structures? They remain free from the penalties of R.A. 10066. That could be one major reason as to why the said law is still being flagrantly violated. That is why this recent move from the NHCP is a cause for celebration as this could be the impetus that tired heritage advocates have been waiting for. At last, R.A. 10066 is now showing some teeth!

Protecting a town plaza, no matter how cumbersome looking it may be to the general populace, is not a derisory activity. Same thing goes to protesting the planned demolition of a rickety looking bridge over a polluted river, or an old toppled-down jailhouse in the midst of a slum. Remember: built heritage is another facet of our national identity. It tells a locality’s story. These cultural treasures are remnants of a once glorious past that even today’s progress could never equal.

La imagen puede contener: exterior y texto

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Imus recuerda sus héroes caídos en su famoso puente

La Batalla de Imus fue la primera batalla principal de la rebelión tagala (más conocida como la revolución filipina) contra el gobierno colonial español en la Provincia de Cavite, Filipinas. Se libró desde el 1 al 3 de septiembre de 1896 en el pueblo de Imus en la dicha provincia, justo después del nefasto ataque de Andrés Bonifacio contra el polvorín de San Juan del Monte en Manila.

La victoria decisiva resultante para los rebeldes en Imus, o los miembros imuseños del Katipunan, alarmó mucho al gobierno español en Filipinas. Después del conflicto, intentaron someter a los rebeldes en la provincia de Cavite con las batallas gemelas en Binacayan y Dalajican en Cavite el Viejo (ahora Kawit) unas semanas después de la Batalla de Imus.

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La espaciosa plaza de Imus se encuentra en el corazón de su vieja Población (centro del pueblo) donde está rodeada por casas ancestrales bellamente conservadas, el ayuntamiento, y la Catedral de Nuestra Señora del Pilar que también es la patrona de España y de la Hispanidad. Una enorma bandera filipina que se iza en un palo de la bandera muy alto ondea orgullosamente en su centro.

Como consultor de la historia para el gobierno local de la Ciudad de Imus, bajo de la oficina de mi amigo, el afable y muy popular Sr. Concejal Raymond “Mon” Argüelles, tuve el privilegio de presenciar las ceremonias austeras celebradas el pasado 3 de septiembre en esa ciudad para conmemorar a los héroes caídos de esa batalla (había fuertes bajas en ambos lados). Lloviznaba cuando llegué a la Catedral de Nuestra Señora del Pilar. La Misa fue oficiada por el Cardenal Luis Antonio Tagle, Arzobispo de Manila y un hijo de Imus. De hecho, un antepasado suyo, José Tagle, era un miembro de alto rango del Katipunan y un participante en la Batalla de Imus.

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El Cardenal Tagle celebra una Misa de acción de gracias en la Catedral de Nuestra Señora del Pilar, el asiento de la Diócesis de Imus.

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Nuestra Señora del Pilar, la reina de Imus.

Después de la Misa, procedimos al cercano complejo deportivo de la ciudad (Imus Sports Complex) donde los más altos oficiales del lugar, dirigido por su joven alto ejecutivo, el Sr. Alcalde Emmanuel “Manny” Maliksí, pronunciaron discursos interesantes e inspiradores. El Cardenal Tagle pasó para dirigir una breve oración. Incluso tuve una rara foto con él, gracias a la insistencia del Concejal Mon.

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Después, todos marchamos hacia el Puente de Isabel II de España que está a menos de medio kilómetro del complejo deportivo. Fue en ese puente donde tuvo lugar el clímax de la Batalla de Imus. Ya no lloviznaba cuando salíamos a caminar.

El puente fue nombrado en honor de Isabel II, reina de España entre 1833 y 1868. Fue el primer puente permanente construido sobre el Río Imus, uno de los ríos más largos de Cavite, cerca de la frontera con la municipalidad de Bacoor (ahora una ciudad). El puente de dos carriles conecta la Calle Salinas en Barrio Palicô, el último barrio de Imus antes de Bacoor, con la Población de Imus. Si no me equivoco, este puente forma parte de la vieja Camino Real que condujo a Intramuros, la antigua ciudad amurallada de Manila que era la capital de la Capitanía General de Filipinas.

El Puente de Isabel II es un puente de doble arco que fue construido en 1856 por los frailes agustinos recoletos encabezados por el hermano lego Matías Carbonell utilizando mampostería de piedra. Fue completado el año siguiente.

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El 3 de septiembre de 1896, durante la Batalla de Imus que conmemoramos, el tramo norte de este puente fue desmantelado por los Katipuneros como una táctica ofensiva para combatir a las fuerzas gubernamentales que llegaban desde Manila. Con los rebeldes escondidos detrás de las trincheras, los soldados gubernamentales que marchaban no verían el corte hasta que hayan atravesado parte del tramo, de modo que los atrapen. La táctica fue un éxito que resultó en la victoria de los revolucionarios. Después de la batalla, el tramo roto del puente fue reemplazado temporalmente por una estructura de madera pero luego fue reconstruido durante el período colonial estadounidense.

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En frente del monumento que conmemora la Batalla de Imus en el Puente de Isabel II. Izquierda a derecha: Concejal Mon Argüelles, Cynthia Ramírez, Diputado Alex Advíncula (3º distrito de Imus), Alcalde Manny Maliksí, Vicealcalde Arnel Cantimbuhan, Ed Argüelles, Concejal Dennis Lacson, Joshua Guinto (presidente del consejo juvenil), y Concejal Lloyd Jaro. Hagan clic aquí para ver más fotos del evento.

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El marcador de mármol lo dice todo: este puente es un legado de Madre España a los imuseños.

Los nativos de Imus son personas muy conscientes de la historia. Su amor por el patrimonio y la historia se refleja en sus casas ancestrales (bahay na bató) muy elegantes y bien conservadas, en la conmemoración de eventos históricos, en sus marcadores históricos, monumentos, banderas filipinas, y en su orgullo como la “capital de la bandera” del país (“Flag Capital of the Philippines“). Incluso el Sr. Alcalde Manny es muy conocedor de la historia de su lugar (dos veces me dijo que Imus tiene la mayor cantidad de marcadores históricos en cualquier lugar de Filipinas).

Mis amigos ya conocen mi posición sobre la rebelión encabezada por el Katipunan: estoy en contra porque soy católico. Para mí, la fe es la primera antes que la patria. Esto no quiere decir que todos los miembros del Katipunan fueron malvados y maniáticos. Con certeza, muchos de ellos lucharon por un ideal que pensaban que eran noble y justo. Pero hoy, no son más que meros jugadores de la historia. En esa breve conmemoración en el Puente de Isabel II de España, estaba seguro de que muchos conmemoraban sólo a los héroes caídos de Imus, es decir, a los Katipuneros que rebelaron contra el gobierno. Pero creo que fui el único participante que pensó en los verdaderos defensores de Imus: el gobierno. Sin embargo, recordé ambos lados y oré por todos ellos. Todos ellos contribuyeron a la que ahora es la Ciudad de Imus, una ciudad que está orgullosa de su historia.