Hoy en la Historia de Filipinas: Aguinaldo responde a la “Asimilación Benévola” de McKinley

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 5 de enero de 1899 — Un día después de que el General Elwell Otis emitiera su versión editada de la “Asimilación Benévola” del Presidente William McKinley, Aguinaldo inmediatamente lanzó un vehemente manifiesto hacia ella. En dicho manifiesto que fue publicado en La Independencia, Aguinaldo protestó fuertemente “con todas las energías de mi alma” la declaración de los EE.UU., particularmente del Presidente McKinley, de que ocupará Filipinas. Hay que recordar que el General Otis emitió su versión editada de la declaración de McKinley en la que el general estadounidense mencionó que Aguinaldo lo llamó (Otis) el “Gobernador Militar de las Islas Filipinas”.

En resumen, el manifiesto del Presidente Aguinaldo alegó que Otis en particular y el gobierno estadounidense en general eran mentirosos y oportunistas.

Aguinaldo advirtió que su gobierno estaba preparado para luchar contra cualquier intento estadounidense de apoderarse del país por la fuerza. En retrospectiva, su contra-proclamación pudo haber sonado como una declaración de guerra al ejército estadounidense, pero Aguinaldo realmente no tenía intención de entrar en una guerra con un creciente imperio como los EE.UU. porque sabía que una guerra contra ellos sólo causaría un sufrimiento indecible para el pueblo filipino especialmente porque el ejército filipino no era lo suficientemente fuerte, habiendo luchado recientemente contra el gobierno español.

A MIS HERMANOS LOS FILIPINOS Y A TODOS LOS RESPETABLES CÓNSULES Y DEMÁS EXTRANJEROS

Una proclama del Sr. E. S. Otis, mayor General de voluntarios de los Estados Unidos, publicada ayer en los periódicos de Manila, me obliga a circular la presente, para hacer constar a todos los que leyeren y entendieren el presente documentos mi más solemne protesta contra doto el contenido de la referida proclama, pues a ello me obligan mi deber de conciencia para con Dios, mis compromisos políticos para con mi amado pueblo y mis relaciones particulares y oficiales con la Nación Norte Americana.

El General Otis se titula, en la referida proclama, Gobernador militar de las Islas Filipinas, y yo protesto de una y mil veces y con todas las energías de mi alma contra semejante autoridad.

Yo proclamo solemnemente no haber tenido ni en Singapur, ni en Hong Kong, ni aquí en Filipinas, compromiso alguno ni de palabra, ni por escrito para reconocer la soberanía de América en este amado suelo.

Por el contrario, yo digo que he vuelo a estas islas, transportado en buque de guerra americano, el día 19 de mayo del año próximo pasado, con el decidido y manifiesto propósito de hacer la guerra a los españoles, para reconquistar nuestra libertad e independencia, así lo consigné en mi proclama oficial de 24 del citado mes de mayo; así lo publiqué en un manifiesto dirigido al pueblo filipino, en 12 de junio último, cuando en mi pueblo natal de Kawit exhibí por primera vez nuestra sacrosanta bandera nacional, como emblema sagrado de aquella sublime aspiración; y, por último, así lo ha confirmado el propio general americano Sr. Merritt, antecesor del Sr. E. S. Otis, en el manifiesto que dirigió al pueblo filipino días antes de intimar al general español, Sr. Jaúdanes la rendición de la Plaza de Manila, en cuyo manifiesto se dijo clara y terminantemente que los ejércitos de mar y tierra de los Estados Unidos venían a darnos nuestra libertad, derrocando al mal gobierno español.

Para decirlo todo de una vez, nacionales y extranjeros son testigos de que los ejércitos de mar y tierra aquí existentes de los Estados Unidos han reconocido, siquiera de hecho, la beligerancia de los filipinos, no sólo respetando sino también tributando honores públicamente al pabellón filipino que, triunfante paseaba en nuestros mares ante la visita de todas las naciones extranjeras, aquí representadas por sus respectivos cónsules.

Como en la proclama del General Otis se alude a unas instrucciones redactadas por S. E. el presidente de los Estados Unidos, referentes a la administración  de asuntos en las Islas Filipinas, protesto solemnemente en nombre de Dios, raíz y fuente de toda justicia y de todo derecho, y que me ha concedido visiblemente el poder para dirigir a mis queridos hermanos en la difícil obra de nuestra regeneración, contra esta intrusión del Gobierno de los Estados Unidos en la soberanía de estas islas.

Protesto igualmente en nombre de todo el pueblo filipino contra la referida intrusión, porque al concederme su voto de confianza eligiéndome aunque indigno como Presidente de la Nación me ha impuesto el deber de sostener hasta la muerte su libertad é independencia.

Y por último protesto contra ese acto tan inesperado de la soberanía de América en estas islas, en nombre de todos los antecedentes que tengo en mi poder, referentes a mis relaciones con las autoridades americanas, los cuales acreditan por manera inequivoca que los Estados Unidos no me han sacado de Hong Kong para hacer aquí la guerra contra los españoles en beneficio suyo, sino en beneficio de nuestra libertad e independencia, para cuyo consecución me prometieran verbalmente dichas  autoridades su decidido apoyo y eficaz cooperación.

Y así lo habéis de entender todos, mis queridos hermanos, para que unidos todos por los vínculos que no pueden desligarse, como son la idea de nuestra libertad y la de nuestra absoluta independencia, que han sido nuestras nobles aspiraciones, coadyuveis a conseguir el fin apetecido, con la fuerza que da la convicción, ya muy arraigada, de no volver atrás en el camino de la gloria que hemos recorrido.

                                                      Malolos, 5 de enero de 1899.

                                                                                                      Emilio Aguinaldo

Hoy en la Historia de Filipinas: proclamación de la soberanía estadounidense sobre Filipinas

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 4 de enero de 1899 — El General Elwell S. Otis, el segundo Gobernador Militar estadounidense de Filipinas, proclama en nombre del Presidente William McKinley la soberanía de Estados Unidos sobre el archipiélago filipino.

Antes de esto, el 21 de diciembre de 1898, el Presidente McKinley ya emitió su infame Proclamación de Asimilación Benévola. Pero el General Otis demoró la publicación de su proclamación hasta el 4 de enero de 1899, y luego publicó una versión editada para no transmitir a los filipinos los significados de los términos “soberanía”, “protección”, y “derecho de cesación”, que estaban presentes en la versión íntegra.

El General Otis también envió una copia inalterada de la proclamación al General Marcus Miller en la Ciudad de Iloílo quien, sin saber que una versión alterada había sido enviada a Emilio Aguinaldo (entonces presidente del gobierno revolucionario filipino), le pasó una copia a un funcionario filipino allí. La versión inalterada finalmente llegó a Aguinaldo.

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Imagen: Full Circle.

Office of the Military Governor
of the Philippine Islands
Manila, P.I.
4 January 1899

To the inhabitants of the Philippine Islands.

The instructions issued by his Excellency the President of the United States relative to the administration of the Philippine Islands have been transmitted to me on December twenty-eight of last year 1898 through the Secretary of War. Through these instructions I have been ordered to publicly announce, and I proclaimed to the inhabitants of these islands that in the war with Spain, the United States Army came here in order to destroy the power of that nation and to grant the benefits of peace and freedom to each individual Filipino; that we are here as friends of the Filipinos, to protect them in their homes, in their occupations and their individual religious freedom, that every person who materially assist or honorably cooperate with the United States government in order to effectively achieve those wholesome plans, will receive the recompense of her support and protection.

The President of the United States has admitted that the municipal laws of this country, as far as they respect the rights of the individual and the rights for property and the repression of guilt, will be considered still in vigor so long as they can be applied to a free people, and they must be administered by the ordinary courts of justice, presided by the representatives of the people and by those persons who are in complete accord with it in their desire for good government; that the functions and duties related to civil and municipal administration shall reside and shall be exercised by these functionaries who like to accept the assistance of the United States, elected, as far as it is workable, from among the inhabitants of the islands; that in the meantime that the management of public property and revenue and the use of public transport shall be carried out under direction of the military authorities until such time that it can be substituted by civilian administrators, all properties owned by individual persons or corporations shall be respected and duly protected, whenever property owned by individual person is to be used for military purposes, its value shall be paid in money; if monetary payment is not possible at the moment, corresponding receipts shall be issued and they shall be liquidated and satisfaction shall be made whenever there are available funds. The ports of the Philippines shall be open to commerce, of all foreign countries and the goods and merchandise, the entry of which is not prohibited by the military authorities for special reasons, shall be admitted by means of payment of dues and tariffs in vigor at the time of its importation. The President ends his instructions with the following words:

And lastly the Administration’s supreme and true aspiration must be to gain the trust, respect and affection of the inhabitants of the Philippines, and as much as possible, they should be given a complete guarantee of individual rights, and of freedom which is the patrimony of a free people. They should show in act, that the mission of the United States is one of beneficent assimilation which will see to it that arbitrary power is substituted by an indulgent government of justice and reason.

In complying with this sublime Mission and at the same time maintaining the temporal administration of matters, the strong arm of the authorities shall be prepared to repress disorder and to overcome all obstacles that may come across the way of a good and stable government over the inhabitants of the Philippine islands.

Judging from the text of the foregoing instructions of the President, I believe that the intention of the United States government is to provide general direction about certain matters, and to appoint the representatives that now form the directorship composed of Filipinos in order for them to occupy position of responsibility and confidence properly reserved for civilians, and it is my duty to appoint to those positions Filipinos who might deserve the approval of higher authorities in Washington. I likewise believe that it is the intention of the United States to recruit from among the Filipino military forces from the islands whenever possible and those who are in harmony with a free and well-constituted government, and it is my desire to inaugurate this kind of policy. Similarly, I am convinced that the United States government intends to try to establish a most liberal government over these islands, wherein the people itself will have all possible representation with regard to the maintenance of law and that it will be susceptible to development in the area of increasing the representation, to granting of greater powers to a government which is free and independent, similar to this which are being enjoyed by the ore favored provinces of the world.

It will be my constant effort, that of cooperating with the Filipino people, so that they might be able to look after the welfare of their country, and I beg your complete confidence and support.

E. S. OTIS

Major General of the volunteers of
the United States Military Governor

Hoy en la Historia de Filipinas: inauguración del banco central de Filipinas

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Foto: Rappler.

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 3 de enero de 1949 — El banco central de Filipinas se inauguró formalmente como Central Bank of the Philippines con Miguel Cuaderno (Padre) como su primer gobernador. Los principales deberes y responsabilidades del banco central eran promover el desarrollo económico y mantener la estabilidad monetaria interna y externa.

Muchos años después, el Presidente Fidel V. Ramos firmó el Republic Act (Ley de la República) Nº 7653, también conocida como el New Central Bank Act (Nueva Ley del Banco Central), el 14 de junio de 1993. Estaba en conformidad con una disposición de la Constitución de 1987. Dicha ley prevé el establecimiento de una autoridad monetaria independiente que se conocerá como Bangko Sentral ng Pilipinas (BSP) —también el nuevo nombre tagalizado del Central Bank of the Philippines cuyo objetivo principal es el mantenimiento de la estabilidad de precios. Este objetivo sólo estaba implícito en la antigua carta del banco central. La ley también otorga al BSP una autonomía fiscal y administrativa que el antiguo banco central no tenía. El 3 de julio de 1993 entró en vigencia la nueva ley del banco central.

La sede del BSP se encuentra en Malate, Manila.

Hoy en la Historia de Filipinas: Japón entra en Manila

HOY EN LA HISTORIA DE FILIPINAS: 2 de enero de 1942 — Japón ocupa Manila después de un asedio de un mes.

Anterior a eso, debe recordarse que Japón lanzó un ataque contra Filipinas el 9 de diciembre de 1941, sólo diez horas después de su ataque a Pearl Harbor. El bombardeo aéreo inicial fue seguido por aterrizajes de tropas terrestres al norte y al sur de Manila. Las tropas defensores filipinos y estadounidenses estaban bajo el mando del General Douglas MacArthur, quien había sido llamado al servicio activo en el ejército de los Estados Unidos de América a principios de año y fue designado comandante de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en la región de Asia y el Pacífico.

Los aviones bajo el mando del General MacArthur fueron destruidos; se ordenó a las fuerzas navales que se fueran; y debido a las circunstancias en la región del Pacífico, el refuerzo y el reabastecimiento de sus fuerzas terrestres eran imposibles. Se ordenó a los soldados estadounidenses que se retiraran de Manila, y todas las instalaciones militares se retiraron el 24 de diciembre de 1941. Dos días después, declaró a Manila una ciudad abierta para evitar más muertes y destrucción, pero los aviones de combate japoneses continuaron bombardeando.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas caminando, cancha de básquet y exterior

Foto: Timetoast.

Manila fue ocupada por las fuerzas japonesas el 2 de enero de 1942. Bajo la presión de un número superior, las fuerzas defensoras se retiraron a la península de Bataán y a la Isla de Corregidor en la entrada a la Bahía de Manila. Con la caída de Bataán el 9 de abril y Corregidor el 6 de mayo, Filipinas fue completamente ocupada por Japón.

La imagen puede contener: una o varias personas, personas sentadas y exterior

Tanques ligeros japoneses avanzando sobre Manila el 2 de enero de 1942 (foto: US Army Center of Military History).

Why is Rizal a hero to you?

What’s your favorite Rizal poem? Chances are, you won’t be able to name one save for, of course, the usual stuff they taught us in school: the very last one he wrote. Do you even know how many poems he wrote? Are you even aware how exquisitely beautiful his verses are, and what are the usual themes of his poetry?

(as expected, I hear crickets chirping)

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You see, Rizal was first and foremost a POET, a passionate bard who masterfully versified his profound love for Filipinas. He began his writing career as a poet and ended it as a poet. He is not all about the Noli and the Fili. He is not all about the Propaganda Movement. It is most unfortunate that he can no longer be understood by today’s generation when, at the turn of the 20th century, our forebears were cut off from his culture by a new language —THIS language I’m using right now— imposed by a nation experimenting with imperialism. When Rizal and his contemporaries were already soaring like Cervantes and Clarín, those hapless Filipinos who came after them had to learn anew the ABCs of another culture. So now we read him through bastardized and oftentimes annoying English translations. Unfortunately, we never soared like Shakespeare and Tennyson using the English language.

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There was one, however, who came close: Nick Joaquín. But he was on a league of his own: his first language was Spanish, and many attribute his mastery of English, aside from his being an indefatigable bookworm, to his proficiency of his mother tongue (English and Spanish are cognates). It can even be argued that his translation of Rizal’s valedictory poem was more superior than the original. Perhaps among all Rizal translators, it was only Nick who was able to capture the imagination and depth of the national hero as well as the spirit of the Filipino.

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But since we have been linguistically cut off from that faraway culture, our REAL culture, not all of us can be Nick anymore. Not all of us can be Rizal anymore.

Why is Rizal a hero to you?

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Rizal is a hero not because of his defiance to authority. He is a hero because of his deep love of country, a burning love that can only be understood by reading his verses (NOT his novels) in the language in which he wrote them. This is something that all patriotic Filipinos should think about every time Rizal Day falls, so that its celebration will not be rendered futile.

Rizal Commercial Banking Corporation (RCBC)

It is sad to note that the essence of Rizal’s heroism today has degenerated into mere hero worship and opportunistic commercialism. There is nothing wrong in honoring Rizal, but it is best that we thoroughly understand what his heroism really is all about. Understanding him is the best way of honoring his memory.

Joaquín’s translation of Rizal’s “Mi Último Adiós

A few years ago, Señor Gómez and I were discussing the last poem that Rizal wrote, as well as its several translations. When we got to the part about Nick Joaquín’s translation, I could never forget his words: Joaquín’s English version of “Mi Último Adiós” is one instance wherein the translation is far more superior compared  to the original. I never gave it much thought until then. So off I went to review both poems later on. I also compared Joaquín’s version to other well-known English translations (Charles Derbyshire, Encarnación Alzona, etc.). I could say that Joaquín’s has more depth and mystery. But since I’m not exactly a fully bloomed poet in Spanish, it’s hard to tell if I could agree on Señor Gómez’s observation.

People who read this now will argue that it’s really just a matter of opinion. However, it should be noted that Señor Gómez is a poet in four languages: Spanish, English, Tagálog, and Hiligaynón. Furthermore, it is no secret that he tends to be more leaning towards the Spanish language compared to English. Nevertheless, a website dedicated to José Rizal and his works seems to agree with him: “In many translated Rizal works, one writer stands out: Nick Joaquín”.

Without further ado, here is Joaquín’s English rendering of Mi Último Adiós…

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Joaquín’s translation of “Mi Último Adiós” is included in this book.

JOSÉ RIZAL’S VALEDICTORY POEM

Land that I love: farewell: O land the sun loves:
Pearl of the sea of the Orient: Eden lost to your brood!
Gaily go I to present you this hapless hopeless life:
Were it more brilliant: had it more freshness, more bloom:
Still for you would I give it: would give it for your good!

In barricades embattled, fighting in delirium,
Others give you their lives without doubts, without gloom.
The site nought matters: cypress, laurel or lily:
Gibbet or open field: combat or cruel martyrdom
Are equal if demanded by country and home.

I am to die when I see the heavens go vivid,
announcing the day at last behind the dead night.
If you need colorcolor to stain that dawn with,
Let spill my blood: scatter it in good hour:
And drench in its gold one beam of the newborn light.

My dream when a lad, when scarcely adolescent:
My dreams when a young man, now with vigor inflamed:
Were to behold you one day: Jewel of eastern waters:
Griefless the dusky eyes: lofty the upright brow:
Unclouded, unfurrowed, unblemished and unashamed!

Enchantment of my life: my ardent avid obsession:
To your health! Cries the soul, so soon to take the last leap:
To your health! O lovely: how lovely: to fall that you may rise!
To perish that you may live! To die beneath your skies!
And upon your enchanted ground the eternities to sleep!

Should you find some day somewhere on my gravemound, fluttering
Among tall grasses, a flower of simple fame:
Caress it with your lips and you kiss my soul:
I shall feel on my face across the cold tombstone:
Of your tenderness, the breath; of your breath, the flame.

Suffer the moon to keep watch, tranquil and suave, over me:
Suffer the dawn its flying lights to release:
Suffer the wind to lament in murmurous and grave manner:
And should a bird drift down and alight on my cross,
Suffer the bird to intone its canticle of peace.

Suffer the rains to dissolve in the fiery sunlight
And purified reascending heavenward bear my cause:
Suffer a friend to grieve I perished so soon:
And on fine evenings, when prays in my memory,
Pray alsoO my land!that in God I repose.

Pray for all who have fallen befriended by not fate:
For all who braved the bearing of torments all bearing past:
To our poor mothers piteously breathing in bitterness:
For widows and orphans: for those in tortured captivity
And yourself: pray to behold your redemption at last.

And when in dark night shrouded obscurely the graveyard lies
And only, only the dead keep vigil the night through:
Keep holy the place: keep holy the mystery.
Strains, perhaps, you will hearof zither, or of psalter:
It is IO land I love!it is I, singing to you!

And when my grave is wholly unremembered
And unlocated (no cross upon it, no stone there plain):
Let the site be wracked by the plow and cracked by the spade
And let my ashes, before they vanish to nothing,
As dust be formed a part of your carpet again.

Nothing then will it matter to place me in oblivion!
Across your air, your space, your valleys shall pass my wraith!
A pure chord, strong and resonant, shall I be in your ears:
Fragrance, light and color: whispers, lyric and sigh:
Constantly repeating the essence of my faith!

Land that I idolized: prime sorrow among my sorrows:
Beloved Filipinas, hear me the farewell word:
I bequeath you everythingmy family, my affections:
I go where no slaves arenor butchers: nor oppressors:
Where faith cannot kill: where God’s the sovereign lord!

Farewell, my parents, my brothersfragments of my soul:
Friends of old and playmates in childhood’s vanished house:
Offer thanks that I rest from the restless day!
Farewell, sweet foreignermy darling, my delight!
Creatures I love, farewell! To die is to repose.