Hoy en la Historia de Filipinas: la inauguración de la Segunda República de Filipinas

Inauguración de José P. Laurel como presidente en el Legislative Building (Edificio Legislativo). Hoy en día el edificio alberga el Museo Nacional de Bellas Artes (foto: Michael Vincent).

Hoy es el aniversario de la Segunda República de Filipinas, conocida oficialmente como la República de Filipinas (o la República de Filipinas patrocinada por los japoneses), fue un estado títere establecido el 14 de octubre de 1943 durante la ocupación japonesa que fue parte del teatro de operaciones de la Segunda Guerra Mundial. El batangueño José Paciano Laurel y García fue su presidente.

En efecto, esta república fue la primera vez que se concedió la independencia a Filipinas en lugar de ganarla mediante la lucha armada. Sin embargo, como se ha mencionado más arriba, fue considerado sólo como un estado títere.

Trasfondo

El presidente Manuel L. Quezon declaró a Manila (la capital nacional) como una “ciudad abierta” y la dejó bajo el gobierno de Jorge B. Vargas como alcalde. Los japoneses entraron en la ciudad el 2 de enero de 1942 y la establecieron como la capital. Japón capturó Filipinas totalmente el 6 de mayo de 1942 después de la sangrienta Batalla de Corregidor.

El Teniente General Masaharu Homma decretó la disolución de la Mancomunidad Filipina y estableció la Comisión Ejecutiva de Filipinas, un gobierno interino, con Vargas como su primer presidente en enero de 1942. El KALIBAPI (“Kapisanan sa Paglilingkod sa Bagong Pilipinas o la Sociedad para el Servicio en Nueva Filipinas) fue formada por la Proclamación Nº 109 de la Comisión Ejecutiva de Filipinas, una ley aprobada el 8 de diciembre de 1942, que prohíbe todos los partidos políticos existentes y crea la nueva alianza de gobierno. En síntesis, el KALIBAPI fue el único partido político permitido por los japoneses. Por eso, el pro japonés “Partido Ganap” (ganáp es una palabra tagala que significa completo) de Benigno Ramos, que vio a los japoneses como los salvadores del archipiélago contra la ocupación estadounidense, fue absorbido por el KALIBAPI.

El primer director general del KALIBAPI fue Benigno Aquino, Padre (abuelo del ex Presidente Benigno Aquino III). El 20 de septiembre de 1943, los grupos representativos de KALIBAPI en las provincias y ciudades del país eligieron entre ellos a cincuenta y cuatro miembros de la Asamblea Nacional de Filipinas, la legislatura del país, con cincuenta y cuatro gobernadores y alcaldes de ciudades como miembros ex officio. Tres días después, la sesión inaugural de la Asamblea Nacional se celebró en el Edificio Legislativo. Eligió por mayoría a Aquino como su primer presidente y Laurel como presidente de la nueva República de Filipinas que fue inaugurada el 14 de octubre de 1943. Durante la inauguración, el ex Presidente Emilio Aguinaldo y el General Artemio Ricarte, veteranos de la rebelión tagala contra España y la guerra filipino-estadounidense, alzaron la bandera filipina; fue la misma que se usó durante la guerra filipino-estadounidense.

Aquí son los oficiales filipinos más altos de la Segunda República de Filipinas:

Presidente José P. Laurel 1943–1945
Presidente de la Cámara Benigno S. Aquino 1943–1945
Primer Ministro Jorge B. Vargas 1943-1945
Miembros del Gabinete
Ministro de Agricultura y Comercio Rafael Alunan 1943–1945
Ministro de Salud, Labor, e Instrucciones Públicas Emiliano Tría Tirona 1943–1945
Ministro de Finanzas Antonio de las Alas 1943–1945
Ministro de Asuntos Exteriores Claro M. Recto 1943–1945
Ministro de Justicia Teófilo Sison 1943–1945
Ministro de Educación Camilo Osías 1943–1945
Ministro de Obras Públicas y Comunicación Quintín Paredes 1943–1945

Conclusión y consecuencia

El 21 de septiembre de 1944, Laurel puso a la República bajo la Ley Marcial. Dos días después, la República declaró oficialmente la guerra contra los Estados Unidos de América (EE. UU.) y el Reino Unido. Tras el regreso de las fuerzas aliadas lideradas por los EE. UU., el gobierno de la Segunda República evacuó Manila a Baguio. La república fue disuelta formalmente por Laurel en Tokio el 17 de agosto de 1945, hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Filipinas fue ocupada nuevamente por los EE. UU., y muchos de los funcionarios de la Segunda República de Filipinas como Laurel, Aquino, y Recto fueron encarcelados y calificados como traidores.

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Una conferencia sobre la evolución del “bahay na bató”

Asistí esta tarde una conferencia sobre la evolución de la casa ancestral filipina, más conocido como el “bahay na bató”. La conferencia fue impartida por el Sr. Martín Tinio en la Casa Azul del Instituto Cervantes de Manila en Intramuros. El Sr. Tinio es un reconocido experto de las casas ancestrales filipinas. De hecho, ha publicado un libro (con Fernando Ziálcita) sobre este tema titulado Philippine Acnestral Houses. Ese libro ya está fuera de impresión.

 

El Sr. Tinio estaba visiblemente enfermo ya que estaba tosiendo todo el tiempo, pero el espectáculo debe continuar.

Después de la conferencia, los participantes recibieron un tour gratuito en la cercana Casa Manila, un bahay na bató que es una réplica de otro bahay na bató que estaba de pie en Binondo durante los tiempos españoles. Esta casa que en realidad es un museo fue diseñado bajo los auspicios del Sr. Tinio hace muchos años.

Bueno, tengo que irme. Estoy apresurado porque sólo estoy en un cibercafé cerca del Far Eastern University, jaja. No sabía cómo llegué aquí… ¡creo que estoy perdido! 🤣

Would Rizal have won the Ultra Lotto prize money?

Last night, the Philippine Charity Sweepstakes Office’s (PCSO) Ultra Lotto breached the one-billion peso mark when the jackpot hit a whopping ₱1,026,264,340. The prize money —the biggest lottery prize in Filipino History so far— is expected to even grow much bigger with each coming draw date.

No hay texto alternativo automático disponible.

The hopes and dreams of millions of Filipinos here and abroad have been abuzz for the past several weeks because of this. But why not? With the continuous rising cost of commodities and record-breaking inflation rates, how can we blame them not to gamble twenty-four pesos or more for an Ultra Lotto ticket in the hopes of escaping our country’s decades-old economic miseries for good? Even the president’s daughter was tempted to try her luck several days ago. But the only way to win the lottery, really, is by sheer luck. Mathematicians will attest to this.

Speaking of history and luck, we can now say that José Rizal was one heck of a lucky fellow. Writer, painter, sculptor, political thinker, ophthalmologist, land surveyor, anthropologist, polyglot, farmer, grammarian, fencer, etc., he was the 19th century’s poster boy of a true renaissance man. He lived the good life as a child, having been born to well-off parents. He even had some of the finest ladies during brief intervals as a lover boy. Daniel Padilla’s song “Nasa Iyó Na Ang Lahát” fits him perfectly. 😂 Tapos guinauá pa siyáng pambansáng bayani. 

But wait — there’s more! In case you haven’t heard yet, Rizal also had another least-known attribute. And that is luck which he was able to use to win the lottery! Playing the lottery was, in fact, his (only) vice. Even while in Spain, he made it a point to save three to six pesetas a month for lottery tickets.

During his exile to Dapitan, Rizal was able to use luck to finally win the lottery. During those days, the lottery was managed by the Empresa de Reales Lotería Españolas de Filipinas, the precursor of the PCSO (part of the proceeds of the lottery games was used by the Spanish colonial government to generate revenues). Rizal won second prize on 21 September 1892. The jackpot was worth ₱20,000, and the winning number was 9736. But since he had shared his money to fund for the purchase of the lottery ticket with two other people, he had to share the jackpot with them. Those two were Dapitan Governor Ricardo Carnicero and a certain Francisco Equilor, a Spanish resident in Dipólog. Each of the three received about ₱6,200 which was still a huge amount during the 1890s.

What did Rizal do with his prize money? Being a good son, he sent ₱2,000 to his father who had just finished paying off some debts in Manila. He also sent ₱200 to his friend José Mª Basa, known in Filipino History as the one who had smuggled Rizal’s novels to our country from Hong Kong (as an aside, Basa’s great granddaughter Cristina was the wife of the late and controversial Chief Justice Renato Corona). The rest of the money was used to purchase a 16-hectare land in Barrio Talísay, the exact place where he had stayed during his exile in Dapitan. He also engaged in abacá business as well as setup a small school for boys and a hospital. He even funded the installation of a street lighting system in Dapitan. That’s how selfless he was. Hopefully, whoever wins that fairy tale Ultra Lotto jackpot would be as generous as our national hero.

The 16-hectare land which Rizal purchased using his lottery winnings is now known as the José Rizal Memorial Protected Landscape. Photo: Gerald Patrick Harayo.

Would Rizal have won today’s billion-peso jackpot if he were alive today? It’s a lucky guess. But whatever luck he may have had in winning that lottery, however, wasn’t enough to save him from being framed by Freemasons as the leader of the Katipunan rebellion which eventually led to his execution by firing squad. Sa isáng bandá, hindí palá puedeng mapuntá sa isáng táo ang lahát.

A La Patria (Emilio Jacinto)

Tengo problemas con el Katipunan, la sociedad secreta fundada por francmasones en 1892 para liberar Filipinas del gobierno colonial español. La historia general nos enseña que los Katipuneros eran patriotas, héroes que nos liberaron de la tiranía española. Pero he terminado con esa mentira. No estoy diciendo que, aunque francmasones, los Katipuneros eran malvados. Yo sé que muchos de ellos vivieron por un ideal — todos los revolucionarios/rebeldes lo hacen. Pero así lo hace la sociedad contra la que se rebelan. No es de extrañar que José Rizal nunca aprobara la rebelión de Katipunan: comprendió cuál ideal debía permanecer en pie.

Sin embargo, aunque no soy un seguidor de la rebelión tagala, soy un seguidor de la literatura, sobre todo de la literatura bien escrita. Arte por el bien del arte, como ellos dicen. Así que os presento un poema escrito por Emilio Jacinto (1875—1899), uno de los miembros más jóvenes y oficiales de más alto rango del Katipunan. Este poema titulado A La Patria fue dedicado a su patria chica, Filipinas. Se debe notar que durante el tiempo de Jacinto, el concepto de la patria significaba dos cosas: la patria grande y la patria chica. La patria grande inmediatamente se refiere a la Madre España. Por otro lado, la patria chica denota la localidad de uno: en el caso de Jacinto y sus compatriotas filipinos, es Filipinas. Pero en A La Patria que fue escrito el 8 de octubre de 1897 (de hecho, es su aniversario el día de hoy) bajo los cocoteros de Santa Cruz, La Laguna donde vivió como rebelde-refugiado, ya había declarado que su patria grande era Filipinas, “sin el yugo español”.

A los que han leído el Mi Último Adiós de Rizal, se puede notar fácilmente cuán similar es el poema de Jacinto con el del héroe nacional. El de Rizal fue escrito seis meses antes de que Jacinto escribiera el suyo. Ambos poemas están dedicados a Filipinas. Y están escritos en el estilo Alejandrino (verso de catorce sílabas métricas compuesto de dos hemistiquios de siete sílabas con acento en la tercera y decimotercera sílaba). Bueno, sin más preámbulos, os presento A La Patria por Emilio Jacinto.

Talambuhay ni Emilio Jacinto

Emilio Jacinto, el “Cerebro del Katipunan” (imagen: Bayaning Filipino).

A LA PATRIA
Emilio Jacinto

¡Salve, oh patria, que adoro, amor de mis amores,
que Natura de tantos tesoros prodigó;
vergel do son más suaves y gentiles las flores,
donde el alba se asoma con más bellos colores,
donde el poeta contempla delicias que soñó!

¡Salve, oh reina de encantos, Filipinas querida,
resplandeciente Venus, tierra amada y sin par:
región de luz, colores, poesía, fragancias, vida,
región de ricos frutos y de armonías, mecida
por la brisa y los dulces murmullos de la mar!

Preciosísima y blanca perla del mar de Oriente,
edén esplendoroso de refulgente sol:
yo te saludo ansioso, y adoración ardiente
te rinde el alma mía, que es su deseo vehemente
verte sin amarguras, sin el yugo español.

En medio de tus galas, gimes entre cadenas;
la libertad lo es todo y estás sin libertad;
para aliviar, oh patria, tu padecer, tus penas,
gustoso diera toda la sangre de mis venas,
durmiera como duermen tantos la eternidad.

El justo inalienable derecho que te asiste
palabra vana es sólo, sarcasmo, burla cruel;
la justicia es quimera para tu suerte triste;
esclava, y sin embargo ser reina mereciste;
goces das al verdugo que en cambio te dá hiel.

¿Y de qué sirve ¡ay, patria! triste, desventurada,
que sea límpido y puro tu cielo de zafir,
que tu luna se ostente con luz más argentada,
de que sirve, si en tanto lloras esclavizada,
si cuatro siglos hace que llevas de sufrir?

¿De que sirve que cubran tus campos tantas flores,
que en tus selvas se oiga al pájaro trinar,
si el aire que trasporta sus cantos, sus olores,
en alas también lleva quejidos y clamores
que el alma sobrecogen y al hombre hacen pensar?

¿De qué sirve que, perla de virginal pureza,
luzcas en tu blancura la riqueza oriental,
si toda tu hermosura, si toda tu belleza,
en mortíferos hierros de sin igual dureza
engastan los tiranos, gozándose en tu mal?

¿De qué sirve que asombre tu exuberante suelo,
produciendo sabrosos frutos y frutos mil,
si al fin cuanto cobija tu esplendoroso cielo
el hispano declara que es suyo y sin recelo
su derecho proclama con insolencia vil?

Mas el silencio acaba y la senil paciencia,
que la hora ya ha sonada de combatir por ti.
Para aplastar sin miedo, de frente, sin clemencia,
la sierpe que envenena tu mísera existencia,
arrastrando la muerte, nos tienes, patria, aquí.

La madre idolatrada, la esposa que adoramos,
el hijo que es pedazo de nuestro corazón,
por defender tu causa todo lo abandonamos:
esperanzas y amores, la dicha que anhelamos,
todos nuestros ensueños, toda nuestra ilusión.

Surgen de todas partes los héroes por encanto,
en sacro amor ardiendo, radiantes de virtud;
hasta morir no cejan, y espiran. Entre tanto
que fervientes pronuncian, patria, tu nombre santo;
su último aliento exhalan deseándote salud.

Y así, cual las estrellas del cielo numerosas,
por tí se sacrifican mil vidas sin dolor:
y al oir de los combates las cargas horrorosas
rogando porque vuelvan tus huestes victoriosas
oran niños, mujeres y ancianos con fervor.

Con saña que horroriza, indecibles torturas,–
porque tanto te amaron y desearon tu bien,–
cuantos mártires sufren; más en sus almas puras
te bendicen en medio de angustias y amarguras
y, si les dan la muerte, bendicente también.

No importa que sucumban a cientos, a millones,
tus hijos en lucha tremenda y desigual
y su preciosa sangre se vierta y forme mares:
no importa, si defienden a tí y a sus hogares,
si por luchar perecen, su destino fatal.

No importa que suframos destierros y prisiones,
tormentos infernales con salvaje furor;
ante el altar sagrado que en nuestras corazones
juntos te hemos alzado, sin mancha de pasiones,
juramentos te hicieron el alma y el honor.

Si al terminar la lucha con laureles de gloria
nuestra obra y sacrificios corona el triunfo al fin,
las edades futuras harán de tí memoria;
y reina de esplendores, sin manchas ya ni escoria,
te admirarán los pueblos del mundo en el confín.

Ya en tu cielo brillando el claro y nuevo día,
respirando venturas, amor y libertad,
de los que caído hubieren en la noche sombría
no te olvides, que aun bajo la humilde tumba fría
se sentirán felices por tu felicidad.

Pero si la victoria favorece al hispano
y adversa te es la suerte en la actual ocasión,
no importa: seguiremos llamándonos “hermano”,
que habrá libertadores mientras haya tirano,
la fé vivirá mientras palpite el corazón.

Y la labor penosa en la calma aparente
que al huracán precede y volverá a bramar,
con la tarea siguiendo más firme, más prudente,
provocará otra lucha aun más tenaz y ardiente
hasta que consigamos tus lágrimas secar.

¡Oh patria idolatrada, cuanto más afligida
y angustiada te vemos te amamos más y más:
no pierdas la esperanza; de la profunda herida
siempre brotará sangre, mientras tengamos vida,
nunca te olvidaremos: ¡jamás, jamás, jamás!

Similarities between Spanish and Tagálog

Bahador Alast is known in YouTube for making videos of people of different nationalities and cultures who compare similarities between their respective native tongues. Last Christmas, he uploaded a video titled “Similarities Between Spanish and Filipino”. It features two young women: Claudia from Perú, whose first language is Spanish, and; Joan from Filipinas, whose first language is Tagálog.

It is fun watching the reaction of these two young ladies whenever they discover that many of the words that they use daily in their respective languages are actually the same. It has to be considered, though, that both are out of the loop when it comes to their respective countries’ shared heritage (both Filipinas and Perú are daughters of Spain: Filipinas was a captaincy general while Perú was a viceroy). Unbeknownst to many, of the 30,000 root words found in Tagálog, more or less 5,000 of them are Spanish — and we are just talking here about root words, not words! In addition, both Spanish and Tagálog are phonetic languages, truly a perfect match!

But it’s not just Tagálog that was augmented by Spanish. In fact, the languages of all Hispanized (Christianized) ethnolinguistic groups benefited as well from this linguistic infusion caused by more than three centuries of Spanish rule.

Filipino is considered as the national language of Filipinas. The Komisyon sa Wikang Filipino teaches us that it is a standardized variety of the Tagálog language. But linguistically, there is really no difference between Filipino and Tagálog. The issue even became controversial especially among other ethnolinguistic groups in Filipinas that are not Tagálog speakers, and I agree with them. That is why I no longer refer to Tagálog as Filipino (in the same manner that I refuse to call my country Philippines or Pilipinas). Tagálog is simply a majority language in Filipinas. Other than that, I already pointed out in a speech last year what the true Filipino national language should really be.

This fun video by Alast can serve as an introduction of sorts for Filipinos, Tagálogs in particular, who are in search of their national identity from a historico-linguistic point of view.

¿Cómo se dice “moneda” en tagalo?

El Diccionario de la Lengua Española define la palabra moneda como “pieza de oro, plata, cobre u otro metal, regularmente en forma de disco y acuñada con los distintivos elegidos por la autoridad emisora para acreditar su legitimidad y valor, y, por ext., billete o papel de curso legal.” Pero aquí en Filipinas, se llama “pera” que se deriva de la palabra “perra” que en inglés traduce como “female dog” o “bitch“.

Había dos tipos: la perra chica y la perra gorda. La perra chica era la moneda de cinco céntimos de peseta…

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Perra chica.

Por otro lado, la perra gorda era la de diez…

Perra gorda.

Antiguamente las llamaban así porque las monedas tenían un león grabado que representaba España (el león hispano). Por lo visto la representación del león no era muy buena y se parecía más bien a una perra y por eso los filipinos acabaron llamando a las monedas como perra chica y perra gorda, o simplemente como perra. Y eso ha sido la práctica desde entonces (con el tiempo, la ortografía se convirtió en “pera”). También, la palabra “baryá” (monedas, cambio) en tagalo viene de “barrillas”, unas monedas de cobre en forma de barritas (rectangulares) acuñadas en la Manila del siglo XVII para transacciones de poco valor. Con ello se evitaba tener que cortar las monedas de cuatro y ocho reales (de plata) en trozos pequeños, practica habitual en esa época.

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Nuevas monedas filipinas lanzadas a finales del año pasado y principios de este año (imagen: Inquirer.net).

Este artículo fue publicado originalmente en ALAS FILIPINAS, con importantes ediciones.

NHCP asserts its authority against Alimodian Mayor

Finally, we have good tidings in favor of built heritage conservation (a rarity nowadays)! 😃

Two months ago, news broke out that Mayor Geefre Alonsabe of Alimodian, Iloílo Province was planning to desecrate their centuries-old town plaza by constructing a ₱4.6-million multipurpose building which will take up about ¼ of the area. This, of course, didn’t sit well with the townsfolk, heritage advocates, and even concerned netizens, not to mention that the planned structure is a violation of Republic Act No. 10066, otherwise known as the National Cultural Heritage Act of 2009. But the mayor was stubborn, claiming that the plaza is not even half a century old, and that majority of Alimodianons are backing him up on the planned building.

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How Mayor Alonsabe’s multipurpose building would have eaten up considerable space of his town’s plaza had its construction pushed through (image: Raymond Deza).

The National Historical Commission of the Philippines (NHCP) stepped in to enforce the said heritage law to protect Alimodian’s town plaza from being disrespected by its own mayor, thus putting a halt to the construction of the building. Mayor Alonsabe made a formal appeal early last month. On September 20, the NHCP finally released its decision regarding the matter…

La imagen puede contener: texto

Copy of NCHP letter furnished by Nereo Cajilig Luján, chief of Iloílo Provincial Government’s Public Information and Community Affairs Office.

The NHCP decision, signed by its chairman, Dr. René Escalante, proved to be a major blow to the mayor and this project’s contractors, but it is a huge victory nonetheless for Alimodian’s heritage and history. It is even a much bigger victory for our country’s struggle in conserving its built heritage considering the alarming fact that we have been losing several heritage structures to both greedy and apathetic people through the years: the Manila Jai Alai Building in Ermita, the Alberto Mansion in Biñán, the Michel Apartments in Malate, and the list just goes on and on. I haven’t even mentioned the countless ancestral houses or bahay na bató all over the country that have been lost to wear and tear and total neglect.

And even as I write this, several more heritage structures such as El Hogar Filipino in Binondo,  the Puente de Barit in Laoag, and Life Theater in Quiapò just to name a few are in grave danger of disappearing to give way to “progress”. And while some structures were saved from the wrecking ball, others were not as fortunate as they still suffered the shame of defacement (remember the sorry state of the Church of Calumpit when it was turned into a “wedding cake”?). And whatever happened to the people behind the demolition and/or defacement of our few remaining historic structures? They remain free from the penalties of R.A. 10066. That could be one major reason as to why the said law is still being flagrantly violated. That is why this recent move from the NHCP is a cause for celebration as this could be the impetus that tired heritage advocates have been waiting for. At last, R.A. 10066 is now showing some teeth!

Protecting a town plaza, no matter how cumbersome looking it may be to the general populace, is not a derisory activity. Same thing goes to protesting the planned demolition of a rickety looking bridge over a polluted river, or an old toppled-down jailhouse in the midst of a slum. Remember: built heritage is another facet of our national identity. It tells a locality’s story. These cultural treasures are remnants of a once glorious past that even today’s progress could never equal.

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