Pepe como esclavo corporativo

Descargo de responsabilidad: Las opiniones del autor expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista de su empresa. Se aconseja discreción.

Nunca he sido un buen empleado. No digo que sea un empleado deliberadamente malo. Es sólo que mi historial como empleado eficiente no es admirable. Mi eficiencia como empleado siempre se mete en problemas no porque quisiera sino porque mi corazón no está en eso. Una y otra vez, sigo diciendo que no estoy destinado a ser un esclavo corporativo. Porque soy un artista, jajaja. 😂 😞

No siempre hablo de mi empleo. Debo admitir que estoy avergonzado de ser un empleado, o más exactamente, de ser un esclavo corporativo. Trabajar para las corporaciones no es sólo en contra de mis ideales; trabajar para ganar dinero es simplemente contra todos los ideales nobles. Sí, en mi juventud, yo era un marxista. Ahora que lo he superado, creo que ya no estoy en una posición parcializada para decir que las ideologías marxistas contra el capitalismo aún tener sentido. Al menos, el marxismo es una ideología. ¿El capitalismo? No es.

Esta mañana me sentí agradecido cuando mi jefe me regaló un obsequio simple: una tarjeta de felicitación con una magdalena costosa. Es un simple gesto de agradecimiento porque he mejorado notablemente la calidad total de mi trabajo durante las últimas semanas.

PEPE ALAS

Es que he sido un dolor de cabeza no sólo para él sino también para mis colegas (esa es una de las razones porque tengo muy, muy pocos amigos en la oficina). A lo largo de los años en mi empresa actual, siempre llego tarde al trabajo, siempre estoy ausente, y fue terrible la calidad de mi trabajo. Pero cuando volví al trabajo inmediatamente después de mi hospitalización a principios de este año, el trabajo de mi oficina mejoró drásticamente. Finalmente, después de muchos años.

Creo que el motivo es que reduje mi enfoque en lectura y escritura por el bien de mi salud (tuve muy pocas horas de sueño durante los años anteriores). Ese es el problema: cuando pongo mucha atención a mi pasión (lectura, escritura, e investigación histórica), mi trabajo de oficina se ve afectado de una manera muy negativa. Pero cuando me concentro en mi trabajo de oficina, me convierto en una persona común, al igual que el resto: sólo otro esclavo corporativo que ves todos los días en las calles corriendo contra el tráfico, sólo otro tipo ordinario que trata de llegar a fin de mes. Y lo odio.

Realmente no se puede servir a dos maestros a la vez. Estoy trabajando no sólo para ganar dinero sino para criar a mi familia. Y por supuesto, tengo que seguir siendo un buen y obediente empleado o terminaría en la basura. PERO necesito escribir para vivir y para permanecer cuerdo. Espero que Dios tenga misericordia de mi situación. Porque aunque estoy feliz de que mi trabajo de oficina finalmente esté recibiendo reconocimiento, no estoy contento. Porque Pepe el Esclavo Corporativo no es el verdadero yo.

Soy un escritor, un artista. Ese es el verdadero yo.

 

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