Imus recuerda sus héroes caídos en su famoso puente

La Batalla de Imus fue la primera batalla principal de la rebelión tagala (más conocida como la revolución filipina) contra el gobierno colonial español en la Provincia de Cavite, Filipinas. Se libró desde el 1 al 3 de septiembre de 1896 en el pueblo de Imus en la dicha provincia, justo después del nefasto ataque de Andrés Bonifacio contra el polvorín de San Juan del Monte en Manila.

La victoria decisiva resultante para los rebeldes en Imus, o los miembros imuseños del Katipunan, alarmó mucho al gobierno español en Filipinas. Después del conflicto, intentaron someter a los rebeldes en la provincia de Cavite con las batallas gemelas en Binacayan y Dalajican en Cavite el Viejo (ahora Kawit) unas semanas después de la Batalla de Imus.

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La espaciosa plaza de Imus se encuentra en el corazón de su vieja Población (centro del pueblo) donde está rodeada por casas ancestrales bellamente conservadas, el ayuntamiento, y la Catedral de Nuestra Señora del Pilar que también es la patrona de España y de la Hispanidad. Una enorma bandera filipina que se iza en un palo de la bandera muy alto ondea orgullosamente en su centro.

Como consultor de la historia para el gobierno local de la Ciudad de Imus, bajo de la oficina de mi amigo, el afable y muy popular Sr. Concejal Raymond “Mon” Argüelles, tuve el privilegio de presenciar las ceremonias austeras celebradas el pasado 3 de septiembre en esa ciudad para conmemorar a los héroes caídos de esa batalla (había fuertes bajas en ambos lados). Lloviznaba cuando llegué a la Catedral de Nuestra Señora del Pilar. La Misa fue oficiada por el Cardenal Luis Antonio Tagle, Arzobispo de Manila y un hijo de Imus. De hecho, un antepasado suyo, José Tagle, era un miembro de alto rango del Katipunan y un participante en la Batalla de Imus.

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El Cardenal Tagle celebra una Misa de acción de gracias en la Catedral de Nuestra Señora del Pilar, el asiento de la Diócesis de Imus.

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Nuestra Señora del Pilar, la reina de Imus.

Después de la Misa, procedimos al cercano complejo deportivo de la ciudad (Imus Sports Complex) donde los más altos oficiales del lugar, dirigido por su joven alto ejecutivo, el Sr. Alcalde Emmanuel “Manny” Maliksí, pronunciaron discursos interesantes e inspiradores. El Cardenal Tagle pasó para dirigir una breve oración. Incluso tuve una rara foto con él, gracias a la insistencia del Concejal Mon.

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Después, todos marchamos hacia el Puente de Isabel II de España que está a menos de medio kilómetro del complejo deportivo. Fue en ese puente donde tuvo lugar el clímax de la Batalla de Imus. Ya no lloviznaba cuando salíamos a caminar.

El puente fue nombrado en honor de Isabel II, reina de España entre 1833 y 1868. Fue el primer puente permanente construido sobre el Río Imus, uno de los ríos más largos de Cavite, cerca de la frontera con la municipalidad de Bacoor (ahora una ciudad). El puente de dos carriles conecta la Calle Salinas en Barrio Palicô, el último barrio de Imus antes de Bacoor, con la Población de Imus. Si no me equivoco, este puente forma parte de la vieja Camino Real que condujo a Intramuros, la antigua ciudad amurallada de Manila que era la capital de la Capitanía General de Filipinas.

El Puente de Isabel II es un puente de doble arco que fue construido en 1856 por los frailes agustinos recoletos encabezados por el hermano lego Matías Carbonell utilizando mampostería de piedra. Fue completado el año siguiente.

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El 3 de septiembre de 1896, durante la Batalla de Imus que conmemoramos, el tramo norte de este puente fue desmantelado por los Katipuneros como una táctica ofensiva para combatir a las fuerzas gubernamentales que llegaban desde Manila. Con los rebeldes escondidos detrás de las trincheras, los soldados gubernamentales que marchaban no verían el corte hasta que hayan atravesado parte del tramo, de modo que los atrapen. La táctica fue un éxito que resultó en la victoria de los revolucionarios. Después de la batalla, el tramo roto del puente fue reemplazado temporalmente por una estructura de madera pero luego fue reconstruido durante el período colonial estadounidense.

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En frente del monumento que conmemora la Batalla de Imus en el Puente de Isabel II. Izquierda a derecha: Concejal Mon Argüelles, Cynthia Ramírez, Diputado Alex Advíncula (3º distrito de Imus), Alcalde Manny Maliksí, Vicealcalde Arnel Cantimbuhan, Ed Argüelles, Concejal Dennis Lacson, Joshua Guinto (presidente del consejo juvenil), y Concejal Lloyd Jaro. Hagan clic aquí para ver más fotos del evento.

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El marcador de mármol lo dice todo: este puente es un legado de Madre España a los imuseños.

Los nativos de Imus son personas muy conscientes de la historia. Su amor por el patrimonio y la historia se refleja en sus casas ancestrales (bahay na bató) muy elegantes y bien conservadas, en la conmemoración de eventos históricos, en sus marcadores históricos, monumentos, banderas filipinas, y en su orgullo como la “capital de la bandera” del país (“Flag Capital of the Philippines“). Incluso el Sr. Alcalde Manny es muy conocedor de la historia de su lugar (dos veces me dijo que Imus tiene la mayor cantidad de marcadores históricos en cualquier lugar de Filipinas).

Mis amigos ya conocen mi posición sobre la rebelión encabezada por el Katipunan: estoy en contra porque soy católico. Para mí, la fe es la primera antes que la patria. Esto no quiere decir que todos los miembros del Katipunan fueron malvados y maniáticos. Con certeza, muchos de ellos lucharon por un ideal que pensaban que eran noble y justo. Pero hoy, no son más que meros jugadores de la historia. En esa breve conmemoración en el Puente de Isabel II de España, estaba seguro de que muchos conmemoraban sólo a los héroes caídos de Imus, es decir, a los Katipuneros que rebelaron contra el gobierno. Pero creo que fui el único participante que pensó en los verdaderos defensores de Imus: el gobierno. Sin embargo, recordé ambos lados y oré por todos ellos. Todos ellos contribuyeron a la que ahora es la Ciudad de Imus, una ciudad que está orgullosa de su historia.

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