Sagisag Kultura TV: Nick Joaquín

The whole world probably knows how much of a big fan I am of Nick Joaquín, National Artist for Literature. His name and works are mentioned in many of my blogposts (including in those blogs that I’ve already shut down). So let’s up the ante a li’l bit more till this world gets so sick of my Joaquinesque fanboying that it would spit me out to another realm in this vast multiverse — hopefully in a realm where “Summer filled the yard with sunflowers / and the hillsides with tiny bitter blackberries”, where everyone happily greets each other “Dahling!”, where Connie Escobar wields a Billiken toward the sky so as to bare her double-naveled midriff, where Maita Gatdula no longer “disdains as shabby and shady / all doings of babyhood”, where Leonardo and Lydia are safe from the bloodcurdling shadows of that fearful house on Zapote Street, where all of us can love the color of green forever, a place where the General did not forsake the Camino Real, where the Walled City and its seven great churches all stand in festive pomp and golden pageantry (still smelling of oranges and roasted almonds), where Paula and Cándida and their father and all their friends carry on with their tertulias, where Doña Jerónima’s laughter can be heard in all caves, where Maytime memories and festive Octobers in Manila are one and the same, where water is San Miguel Beer and all trees bear rosary beads, where kilometric sentences are not an issue…

…and where the La Naval is eternally queen.

If you are not yet familiar with the greatest Filipino writer in the English language (whose first language was Spanish, if I may add), I hope that this highly informative and very laudable documentary produced by the National Commission for Culture and the Arts under its Sagisag Kultura TV project will serve as an introduction of sorts to the quintessential Filipino that was Nick Joaquín. And I pray that on your next visit to a bookstore, you’d bring home a book or two bearing his name. Doing so will make you love your country and its wondrous past even more…

Let me arise and follow that river
back to its source: I would bathe my bones
among the chaste rivulets that quiver
out of the clean primeval stones.

—Nick Joaquín—

 

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De tifones y tsunamis

No trabajé mucho durante mi turno de viernes. Mi jefe me hizo asistir a una capacitación sobre comunicación efectiva. Fue muy útil para mí. Obviamente, soy consciente de los rudimentos de la comunicación efectiva porque soy una persona leída (y mi curso universitario fue Comunicación de Masas), pero no todo, y encuentro que la capacitación en el aula es más efectiva para absorber el conocimiento.

Al comienzo de la clase, nuestro entrenador, un orador ejemplar del idioma inglés, hizo que todos y cada uno de nosotros nos presentáramos de una manera muy singular: tuvimos que contarle a la clase nuestras carreras de fantasía. Si bien estaba destinado a ser un rompehielos, el entrenador también buscó averiguar con qué eficacia comunicamos nuestros pensamientos. Los otros en la clase compartían carreras de fantasía mundanas y aburridas. Cuando fue mi turno (fui el último en ser llamado), lo que dije causó sorpresa (como siempre).

<<Yo quería ser un cazador de tormentas>>, dije.

Les expliqué que siempre me han fascinado los tifones, enormes tifones con vientos furiosos. No sé por qué, pero siempre me emociona cada vez que oigo noticias de un tifón venidero. Incluso cuando era niño, los tifones me han estado causando una alegría inexplicable. No quiero, por supuesto, la devastación que trae un tifón. Me encantan sus fuertes vientos, las nubes oscuras y arremolinadas, y la frialdad que trae. Entonces, si alguna vez me hago rico, compraré cámaras y videos a prueba de agua y haré trajes personalizados (como una armadura, pero ligera) para protegerme de escombros voladores. Intentaré acercarme al ojo del tifón tan cerca como sea posible y desde allí sumergirme con pura alegría…

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Foto: AsiaNews.

Volviendo a la realidad, creo que también puedo aplicar lo que aprendí de esa sesión de capacitación en mis ensayos históricos en este blog.

Durante nuestro descanso de quince minutos no tenía nada más que hacer, así que visité a mi equipo que estaba en otro piso. Me sorprendió saber que ya conocían mi artículo anterior en el que los mencioné. Es que un compañero de oficina que también considero un amigo les compartió lo que escribí. No sabía si debería estar eufórico o no porque no tenía la intención de que lo leyeran. No les digo a mis compañeros de oficina que soy escritor aunque ya tienen una idea. Pero, por supuesto, los blogs no pueden mantenerse en secreto a menos que los bloggers (¿blogueros o bloguistas?) usen un seudónimo; yo no.

Después de la capacitación, aún me faltaba una hora para ayudar a mi equipo con nuestro trabajo de oficina: conversar con los clientes; estoy con el equipo de “ayuda en vivo” de nuestra empresa). También me enteré de ellos sobre un tsunami que golpeó Indonesia. Incluso hay un video sobre eso.

Era aterrador pero fascinante de ver. A diferencia de un tifón, no creo que me gustaría experimentar un tsunami porque después de las olas gigantes no habría nada más que experimentar.

En otras noticias, esta entrada es mi centésima para El Filipinismo. ¡A Dios sea toda la gloria y la honra!

Pepe como esclavo corporativo

Descargo de responsabilidad: Las opiniones del autor expresadas en este artículo no reflejan necesariamente los puntos de vista de su empresa. Se aconseja discreción.

Nunca he sido un buen empleado. No digo que sea un empleado deliberadamente malo. Es sólo que mi historial como empleado eficiente no es admirable. Mi eficiencia como empleado siempre se mete en problemas no porque quisiera sino porque mi corazón no está en eso. Una y otra vez, sigo diciendo que no estoy destinado a ser un esclavo corporativo. Porque soy un artista, jajaja. 😂 😞

No siempre hablo de mi empleo. Debo admitir que estoy avergonzado de ser un empleado, o más exactamente, de ser un esclavo corporativo. Trabajar para las corporaciones no es sólo en contra de mis ideales; trabajar para ganar dinero es simplemente contra todos los ideales nobles. Sí, en mi juventud, yo era un marxista. Ahora que lo he superado, creo que ya no estoy en una posición parcializada para decir que las ideologías marxistas contra el capitalismo aún tener sentido. Al menos, el marxismo es una ideología. ¿El capitalismo? No es.

Esta mañana me sentí agradecido cuando mi jefe me regaló un obsequio simple: una tarjeta de felicitación con una magdalena costosa. Es un simple gesto de agradecimiento porque he mejorado notablemente la calidad total de mi trabajo durante las últimas semanas.

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Es que he sido un dolor de cabeza no sólo para él sino también para mis colegas (esa es una de las razones porque tengo muy, muy pocos amigos en la oficina). A lo largo de los años en mi empresa actual, siempre llego tarde al trabajo, siempre estoy ausente, y fue terrible la calidad de mi trabajo. Pero cuando volví al trabajo inmediatamente después de mi hospitalización a principios de este año, el trabajo de mi oficina mejoró drásticamente. Finalmente, después de muchos años.

Creo que el motivo es que reduje mi enfoque en lectura y escritura por el bien de mi salud (tuve muy pocas horas de sueño durante los años anteriores). Ese es el problema: cuando pongo mucha atención a mi pasión (lectura, escritura, e investigación histórica), mi trabajo de oficina se ve afectado de una manera muy negativa. Pero cuando me concentro en mi trabajo de oficina, me convierto en una persona común, al igual que el resto: sólo otro esclavo corporativo que ves todos los días en las calles corriendo contra el tráfico, sólo otro tipo ordinario que trata de llegar a fin de mes. Y lo odio.

Realmente no se puede servir a dos maestros a la vez. Estoy trabajando no sólo para ganar dinero sino para criar a mi familia. Y por supuesto, tengo que seguir siendo un buen y obediente empleado o terminaría en la basura. PERO necesito escribir para vivir y para permanecer cuerdo. Espero que Dios tenga misericordia de mi situación. Porque aunque estoy feliz de que mi trabajo de oficina finalmente esté recibiendo reconocimiento, no estoy contento. Porque Pepe el Esclavo Corporativo no es el verdadero yo.

Soy un escritor, un artista. Ese es el verdadero yo.

 

Imus recuerda sus héroes caídos en su famoso puente

La Batalla de Imus fue la primera batalla principal de la rebelión tagala (más conocida como la revolución filipina) contra el gobierno colonial español en la Provincia de Cavite, Filipinas. Se libró desde el 1 al 3 de septiembre de 1896 en el pueblo de Imus en la dicha provincia, justo después del nefasto ataque de Andrés Bonifacio contra el polvorín de San Juan del Monte en Manila.

La victoria decisiva resultante para los rebeldes en Imus, o los miembros imuseños del Katipunan, alarmó mucho al gobierno español en Filipinas. Después del conflicto, intentaron someter a los rebeldes en la provincia de Cavite con las batallas gemelas en Binacayan y Dalajican en Cavite el Viejo (ahora Kawit) unas semanas después de la Batalla de Imus.

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La espaciosa plaza de Imus se encuentra en el corazón de su vieja Población (centro del pueblo) donde está rodeada por casas ancestrales bellamente conservadas, el ayuntamiento, y la Catedral de Nuestra Señora del Pilar que también es la patrona de España y de la Hispanidad. Una enorma bandera filipina que se iza en un palo de la bandera muy alto ondea orgullosamente en su centro.

Como consultor de la historia para el gobierno local de la Ciudad de Imus, bajo de la oficina de mi amigo, el afable y muy popular Sr. Concejal Raymond “Mon” Argüelles, tuve el privilegio de presenciar las ceremonias austeras celebradas el pasado 3 de septiembre en esa ciudad para conmemorar a los héroes caídos de esa batalla (había fuertes bajas en ambos lados). Lloviznaba cuando llegué a la Catedral de Nuestra Señora del Pilar. La Misa fue oficiada por el Cardenal Luis Antonio Tagle, Arzobispo de Manila y un hijo de Imus. De hecho, un antepasado suyo, José Tagle, era un miembro de alto rango del Katipunan y un participante en la Batalla de Imus.

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El Cardenal Tagle celebra una Misa de acción de gracias en la Catedral de Nuestra Señora del Pilar, el asiento de la Diócesis de Imus.

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Nuestra Señora del Pilar, la reina de Imus.

Después de la Misa, procedimos al cercano complejo deportivo de la ciudad (Imus Sports Complex) donde los más altos oficiales del lugar, dirigido por su joven alto ejecutivo, el Sr. Alcalde Emmanuel “Manny” Maliksí, pronunciaron discursos interesantes e inspiradores. El Cardenal Tagle pasó para dirigir una breve oración. Incluso tuve una rara foto con él, gracias a la insistencia del Concejal Mon.

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Después, todos marchamos hacia el Puente de Isabel II de España que está a menos de medio kilómetro del complejo deportivo. Fue en ese puente donde tuvo lugar el clímax de la Batalla de Imus. Ya no lloviznaba cuando salíamos a caminar.

El puente fue nombrado en honor de Isabel II, reina de España entre 1833 y 1868. Fue el primer puente permanente construido sobre el Río Imus, uno de los ríos más largos de Cavite, cerca de la frontera con la municipalidad de Bacoor (ahora una ciudad). El puente de dos carriles conecta la Calle Salinas en Barrio Palicô, el último barrio de Imus antes de Bacoor, con la Población de Imus. Si no me equivoco, este puente forma parte de la vieja Camino Real que condujo a Intramuros, la antigua ciudad amurallada de Manila que era la capital de la Capitanía General de Filipinas.

El Puente de Isabel II es un puente de doble arco que fue construido en 1856 por los frailes agustinos recoletos encabezados por el hermano lego Matías Carbonell utilizando mampostería de piedra. Fue completado el año siguiente.

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El 3 de septiembre de 1896, durante la Batalla de Imus que conmemoramos, el tramo norte de este puente fue desmantelado por los Katipuneros como una táctica ofensiva para combatir a las fuerzas gubernamentales que llegaban desde Manila. Con los rebeldes escondidos detrás de las trincheras, los soldados gubernamentales que marchaban no verían el corte hasta que hayan atravesado parte del tramo, de modo que los atrapen. La táctica fue un éxito que resultó en la victoria de los revolucionarios. Después de la batalla, el tramo roto del puente fue reemplazado temporalmente por una estructura de madera pero luego fue reconstruido durante el período colonial estadounidense.

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En frente del monumento que conmemora la Batalla de Imus en el Puente de Isabel II. Izquierda a derecha: Concejal Mon Argüelles, Cynthia Ramírez, Diputado Alex Advíncula (3º distrito de Imus), Alcalde Manny Maliksí, Vicealcalde Arnel Cantimbuhan, Ed Argüelles, Concejal Dennis Lacson, Joshua Guinto (presidente del consejo juvenil), y Concejal Lloyd Jaro. Hagan clic aquí para ver más fotos del evento.

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El marcador de mármol lo dice todo: este puente es un legado de Madre España a los imuseños.

Los nativos de Imus son personas muy conscientes de la historia. Su amor por el patrimonio y la historia se refleja en sus casas ancestrales (bahay na bató) muy elegantes y bien conservadas, en la conmemoración de eventos históricos, en sus marcadores históricos, monumentos, banderas filipinas, y en su orgullo como la “capital de la bandera” del país (“Flag Capital of the Philippines“). Incluso el Sr. Alcalde Manny es muy conocedor de la historia de su lugar (dos veces me dijo que Imus tiene la mayor cantidad de marcadores históricos en cualquier lugar de Filipinas).

Mis amigos ya conocen mi posición sobre la rebelión encabezada por el Katipunan: estoy en contra porque soy católico. Para mí, la fe es la primera antes que la patria. Esto no quiere decir que todos los miembros del Katipunan fueron malvados y maniáticos. Con certeza, muchos de ellos lucharon por un ideal que pensaban que eran noble y justo. Pero hoy, no son más que meros jugadores de la historia. En esa breve conmemoración en el Puente de Isabel II de España, estaba seguro de que muchos conmemoraban sólo a los héroes caídos de Imus, es decir, a los Katipuneros que rebelaron contra el gobierno. Pero creo que fui el único participante que pensó en los verdaderos defensores de Imus: el gobierno. Sin embargo, recordé ambos lados y oré por todos ellos. Todos ellos contribuyeron a la que ahora es la Ciudad de Imus, una ciudad que está orgullosa de su historia.

Hoy es el noveno aniversario del tifón Ondoy

Esta noche estoy de vacaciones. No tenemos nada para celebrar hoy. Sólo necesito descansar, mente y cuerpo. Me acabo de despertar hace unas horas, he sido nocturno por muchos años ya debido a mi trabajo. Ahora que estoy despierto, espero que pueda lograr algo esta noche: escritura, lectura, traducción, cualquier cosa.

Mi esposa acaba de terminar de preparar la cena para todos nosotros. Estamos a punto de comer después de publicar esto. Ha sido así por años: comemos muy tarde. No tenemos criadas, y es difícil moverse con cinco niños, y una de ellos es una bebé.

Hoy es el noveno aniversario del tifón Ondoy (Ketsana). Trajo un mes de la lluvia durante nueve horas lo que causó inundaciones generalizadas en Metro Manila y las provincias cercanas. Más de 400 personas fueron murieron. Que descansen en paz.

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Llovió hace unos minutos, pero fue breve. Y hace mucho calor esta noche. El clima de esta noche no tiene rastros de Ondoy aunque hay otro tifón (Paeng) cerca. Bueno, es hora de comer la cena (afritada). Hasta mañana.

Querido diario…

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Imagen: Yumpu.

No pude escribir. Lo que quiero decir es que no pude publicar un nuevo blogpost (artículo de blog) sobre la historia ni la cultura ni la arte. He estado planeando hacerlo durante los últimos días pero mi síndrome de dolor regional complejo me inhibe, por no hablar de mi horrible horario (trabajo de noche… ¡por más de una década!). Se suponía que debía escribir sobre mi reciente visita a Imus, Cavite (trabajo allí de tiempo parcial como asesor de historia para el gobierno local bajo la oficina del Concejal Raymond Argüelles, un amigo de mis días de la universidad), así como un artículo sobre mis pensamientos sobre la bandera filipina, pero no pude obtener el momento adecuado. Ni siquiera pude terminar mi proyecto de traducción con Manolo Quezon para su The Philippine Diary Project. Pero estaré de permiso mañana. Con suerte, podría lograr algo.

Ayer twiteó (¿es <<twitear>> ya un infinitivo aceptado?) que necesitaba un descanso de la realidad porque sentía que soy inútil y que no podría lograr nada con cualesquiera talentos que tenga. Estoy llegando a los cuarenta pero como escritor no me está sucediendo nada significativo o realmente grande. Por lo menos tengo este blog, jaja.

Mi mujer estuvo ocupada todo el día, tratando de transferir a nuestro hijo más joven a otra escuela debido a la intimidación. No quiero preocuparme por eso. Demasiado mundano. Además, podría enfadarme mucho con el bravucón si yo mismo me ocupo del asunto.

Hace aproximadamente una hora, mi amigo Orion Pérez, un conocido pensador político, me envió sus propuestas sobre cómo mejorar el borrador de PDP-Laban para la Comisión Constitucional. ¡Que honor! Es ampliamente conocido que hay planes para cambiar la forma de gobierno de Filipinas al federalismo. Apoyo la medida especialmente porque existe la posibilidad de que se reconozca el idioma español una vez más, entre muchos otros beneficios al pueblo filipino. Orion me pidió que revisara las políticas de idioma del borrador. Me decepcionó un poco saber que en el borrador mencionado, el idioma español solo puede considerarse como un idioma de herencia. Tenía la esperanza de que presionen para que se convierta en un idioma oficial (o cooficial con el inglés). Pero veamos qué puedo hacer.

A close encounter with a Dick

Senator Dick Gordon has become relevant again these past few days. Not because of the Blue Ribbon Committee which he chairs but because he has revived yet again his deep-seated mania of adding a ninth ray to the sun in the Filipino flag. You may read Ambeth Ocampo’s latest column about this matter for more details.

After hearing all this latest news about Gordon’s ninth-ray obsession, I was reminded of a Facebook post which I wrote two years ago. It was about my first and only encounter with him during the 2013 La Laguna Festival. I’m sharing it now on this blog (with slight edits)…

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One balmy evening a few years ago, I was inattentively listening to Dick Gordon delivering a candid speech to a huge and festive crowd at the capitol grounds of Santa Cruz in La Laguna Province. I couldn’t remember exactly what he was talking about. What I do remember is that his presence there was irrelevant. Anyway, I was concerned with something else — my stomach was rumbling. I was having a bout of sudden diarrhea, and I hate doing the deed in some public restroom. But I couldn’t help it anymore.

I was at the left side of the stage by the stairs, my eyes surreptitiously scouring the huge grounds for a portalet, but saw none. I suddenly remember that there’s a restroom at the nearby DECS building (I wonder now if the old balete tree is still there). So off I went.

As I was slowly trudging the steps on my way to that building, Dick was already talking about rampant corruption in Filipino culture. Pointing the microphone to the audience, he asked who was to blame for all this corruption that we have in our society.

After a few seconds of playing with the crowd, he answered his own question. What he said was something unholy to my ears.

My diarrhea suddenly forgot that it had to embarrass me.

I had to look at him onstage. With a sick smile on his face, Dick was pointing his accusing finger towards our country’s Spanish past. I don’t remember his exact words, but he either said “Kastilà” or “Spaniards”. Whatever. What he said made my blood boil, especially since, after doing some reassessment of Filipino History through the years, I’ve discovered the reverse. But here comes this politician to a supposedly fun event, corrupting the minds of Lagunenses for whatever goddamned purpose he may had without even using pertinent data or sources.

But then again, why should he even cite sources? He attended a provincial fiesta anyway. It’s not a class lecture or any of that sort. But that’s EXACTLY the point! Why should he even talk about Filipino History —TWISTED Filipino History to be precise— during such an event? His speech was supposedly to animate the crowd, to greet them a happy fiesta, to make himself look cool even if he really wasn’t.

I stopped dead on my tracks, hesitated for a few moments, then went back to the stairs. I had to confront this buffoon. It’s now or never.

After several boring minutes of grandstanding, the hosts finally took the mic away from him. Dick Boredom was then on his way out, but it took him quite some time to get off the stage because so many people were greeting him, shaking his hands, patting him on the back, doing selfies and stuff. His personal goons couldn’t do much to steer away the crowd who wanted a piece of the Dick. He was a rock star that night.

But not to me. He was just another rock. An insignificant pebble. A troglodyte, actually (note: Jessica Zafra doesn’t own that word). He had to be given a Stone Cold Stunner if only to wake him up from his hispanophobic delights. But of course, I couldn’t do that. The diarrhea was at it again, especially when I saw his face getting closer to me.

I saw people near me shaking his hand. It gave me an idea. When the Dick was already standing right in front of me, still with a big smile plastered all over his face, I grabbed his empty right hand which was still looking for another hand to shake it. Since the music onstage was blurting out loud, almost as loud as the irritating sounds from within my bowels, I inched my face close to his ear:

“Get your facts straight, sir. The Spaniards did not teach us corruption. It was the Americans. Thank you”.

The plan was to immediately bolt for the DECS restroom. But he did not let go of my hand. He gripped it hard before I could leave, then tugged it towards him. Angrily, he whispered back: “It’s not the Americans, it’s the Spaniards!”

From the corner of my eye, I noticed that a goon or two of his noticed that their boss was getting upset. Before any untoward commotion happened, I shook off my hand from his grip in order to free myself. I didn’t say a word anymore, just a smirk on my face. I left him scowling towards me as I was walking away towards the old balete tree.

That was simply my purpose — to ruin his rock star night for disrespecting our forefathers who worked hard in order for us to have towns and provinces and Cross and cuisine and roads and bridges and cattle and agriculture and industry and arts and “palabra de honor” and culture and history and name for our country that we still use and apply to our daily lives. Somehow, I succeeded.

And yes, I did scream “success!” when I got out of the DECS building. 🤣

But seriously, Dick, is hispanophobia a standard in all of your speeches? With a surname such as yours, I think I understand why.

To end this blogpost, let me leave you with the opening sentence taken from that Ocampo article I mentioned earlier. Because I find that opening as a perfect ending…

“Dick Gordon is so often starved for attention that the public is well-advised to ignore his antics.”